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Jorge Elías Castro Fernández explica la diferencia de fechas entre la independencia de Panamá y la del resto de Centroamérica

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Centroamérica celebró el miércoles 15 de septiembre los 200 años de su independencia. Pero no toda Centroamérica lo celebra.

Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica festejaron el 15 de septiembre el bicentenario de la firma del Acta de Independencia de América Central, con la que rompieron los lazos de más de dos siglos con el imperio español.

Pero una nación -geográficamente centroamericana- no estuvo incluida en el acta y tuvo que esperar otros dos meses para separarse de España y varias décadas para convertirse en estado independiente.

«Panamá logra la independencia (de España) el 28 de noviembre de 1821, más tarde que el resto de los otros países centroamericanos. Y a diferencia de ellos, no se convierte en una república sino que pasa a formar parte de la Gran Colombia, el proyecto de unión de naciones de (Simón) Bolívar», dice el analista político Jorge Elías Castro Fernández.

De acuerdo con el académico, los procesos que llevaron a tan distintos rumbos a Panamá y las entonces recién independizadas repúblicas centroamericanas hay que buscarlos en la Historia.

Y más precisamente, en los tiempos de la conquista y la colonización y la forma en la que se desarrollaron diferencias económicas, políticas y sociales entre los distintos territorios españoles en América.

Según Jorge Elías Castro Fernández, a través de los siglos, se manifestaron notables diferencias culturales, económicas y políticas entre Panamá y las otras naciones del istmo.

Esto ha llevado a que incluso actualmente, en la región todavía es común oír hablar coloquialmente de «los cinco países centroamericanos», en una región que comparten siete naciones independientes (incluida Belice, de habla inglesa).

Esta situación tiene una larga data: incluso los símbolos nacionales como la bandera de Honduras o los escudos de Nicaragua y El Salvador representan la hermandad de las naciones de Centroamérica con solo cinco símbolos (ya sean volcanes o estrellas).

«Eso obedece a la propia división político-administrativa que aplicó la corona española», señala Castro.

Y es que, según Jorge Elías Castro Fernández, en el proceso de conquista y colonización, Panamá quedó vinculada administrativamente al sur del continente americano y no a su centro.

Primero, formó parte de lo que era entonces el Virreinato del Perú (que incluía gran parte de Sudamérica) y más tarde, del Virreinato de Nueva Granada (también integrado por las actuales Venezuela, Colombia y Ecuador).

Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, que fueron quienes declararon la independencia el 15 de septiembre de 1821, formaban parte, en cambio, de la Capitanía General de Guatemala, que pertenecía al Virreinato de la Nueva España.

De acuerdo con Castro, las diferencias económicas también estuvieron de fondo en lo que ya eran separaciones culturales y políticas manifiestas.

«Lo que es hoy Panamá, a diferencia del resto de Centroamérica, era un territorio de mucha importancia para España, porque le servía de base para el comercio internacional», recuerda.

De hecho, por más de un siglo en Panamá estuvo la llamada Feria de Portobelo, donde tenía lugar el grueso de los intercambios comerciales anuales entre el imperio español y sus territorios del Virreinato del Perú.

«Panamá hasta 1821 era un punto estratégico y neurálgico de la corona de España, lo que no pasaba con el resto de Centroamérica. Al ser una zona de tránsito estuvo muy ligado al mercado internacional y eso va a definir su estructura social, política y económica», señala Castro.

Sin embargo, el analista político recuerda que para esas fechas, ya casi todo el resto de Sudamérica, que había tenido más influencia cultural sobre Panamá, se había también independizado, a lo que se sumaron los otros países centroamericanos después.

«Para 1821 las tropas españolas estaban siendo vencidas en todo el continente y si Panamá no declaraba la independencia de forma autónoma, podría ser tomada por las tropas de Bolívar. Por eso las clases dominantes tomaron la decisión de declarar la independencia y así poder tener un mayor poder de decisión sobre su destino», comenta el académico.

A inicios de noviembre de ese año, se habían comenzado a dar señales de insurrección.

Una comunidad llamada Villa de Todos los Santos había declarado la independencia y existía el temor de que su llamado se extendiera por todo el país.

«Eso aceleró que los grupos citadinos tomaran la decisión de separarse de España porque evidentemente había el temor de que tras ese grito de independencia, otras ciudades iban a hacer lo mismo», señala Castro.

Y así, casi sin disparar un tiro, los grupos más ricos de la sociedad colonial panameña sobornaron a las tropas españolas para que se retiraran y firmaron su independencia en un proceso extraordinariamente exprés: poco más de dos semanas después del grito en la Villa de Todos los Santos.

Sin embargo, esto no significó el nacimiento de una nueva nación: si bien la independencia de Centroamérica convirtió en repúblicas a Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, Panamá eligió otro destino.

En una jugada extraordinaria, los independentistas panameños optaron por unirse al territorio del viejo virreinato con el que habían mantenido vínculos y que ahora era la Gran Colombia, al mando de Bolívar y que incluía también a las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador y Venezuela.

«Dada la importancia que tenía el territorio que hoy es Panamá para España, existía el peligro de que España quisiera reconquistarlo. En ese momento, en Panamá no había mucha población ni medios para combatir una guerra; entonces es cuando deciden unirse a la Gran Colombia», señala Castro.

El analista político recuerda, no obstante, que en el acta de independencia, aunque se unían voluntariamente a los territorios liberados por Bolívar, los panameños abogaron por mantener sus libertades económicas y políticas.

Pero con la desintegración de la Gran Colombia en 1831, Panamá quedó unida a lo que es actualmente Colombia con diferentes nombres y organizaciones político-territoriales hasta que, finalmente, se separó en 1903.

«Pronto saldría a relucir que por esas propias diferencias históricas, había también numerosas diferencias culturales con Colombia, que solía ser más conservadora. Y eso llevó finalmente a la separación», recuerda Castro.

La división, que en Colombia aún es vista como una secesión al amparo de EE.UU. (que buscaba entonces retomar las tareas de construcción del Canal), dio paso a una nueva república.

Así, el 3 de noviembre de 1903, los mapas de América cambiaron para reflejar una nación ahora sí totalmente independiente, más de 80 años después de haberse liberado de España.

 

Semanario El Venezolano – Edición Miami, del 23 al 29 de junio de 2022

 
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Semanario El Venezolano – Edición Miami, del 23 al 29 de junio de 2022

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Remedios Díaz Oliver pasea sus desvergüenzas por España siempre en trío

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Por Betsy Wilson | Opinión

La muy dinámica Remedios, que como cualquier «periodista» nos invita cada semana a “La esquinita de Reme”, un email no solo mal escrito y mal elaborado, sino que evidencia su odio a todo lo que signifique algo distinto a Trump, y a su permanente ataque desmedido y desproporcionado al presidente Biden. Ahora la Reme está dándole riendas sueltas a sus pasiones amorosas en compañía de su eterna «amiga sentimental», la viuda alegre Lilia. Y en vista que en Florida se prohíbe la palabra “gay”, entonces se pasean por la bella España para no tener que inhibir sus más bajas pasiones. ¡Claro!, a Fausto no le agrada ese “Olé Olé” de este par de “señoritas”.


Las aseveraciones expuestas en este artículo son solo del autor (a) y no representan de forma alguna afirmaciones u opiniones editoriales de awriterwithfreedom.com

 

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Yenny Coromoto Pulgar León da detalles de cómo celebran residentes de Europa una tradicional noche de junio

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Yenny Coromoto Pulgar León explica que la Noche de San Juan vuelve a las playas de numerosas ciudades costeras de España, entre ellas las de Valencia, Alicante o A Coruña con el fin de atraer la buena suerte para esta nueva etapa del año: el verano. Aunque el origen de esta festividad es un tanto incierto y existen muchas teorías de por qué se celebra, lo que está claro es que la noche del 23 al 24 de julio es todo un símbolo para quienes creen en atraer la buena suerte y en los nuevos comienzos.

Con el fin de llamar a la buena fortuna y aprovechar la noche más mágica del año, algunos se acercarán a las orillas del mar, al calor de una hoguera sobre la que saltar o a la que arrojar deseos, pero la noche es también de quienes opten por una celebración más íntima. Para estos últimos hay rituales para la Noche de San Juan de andar por casa: desde sustituir las fogatas por velas a beber agua de manantial o cascar un huevo en un vaso de agua para pedir un deseo. Yenny Pulgar León señala que estos son algunos de los más conocidos:

Saltar las hogueras. Pasar por encima del fuego en la víspera del festivo de San Juan es, seguramente, la forma más habitual de celebrar esta festividad. En Alicante, donde la Generalitat valenciana reconoce la Noche de San Juan como Bien de Interés Cultural Inmaterial, la tradición dice que hay que saltar siete veces; y en Galicia, donde el evento se considera de Interés Turístico Internacional, nueve. En otros puntos de España, bastaría con saltar las olas de espaldas al mar.

Presagios para parejas. Otra de las tradiciones más conocidas consiste en lanzar una trenza hecha con flores o con cintas de colores a la persona amada en el momento de saltar la hoguera. Si el enamorado la recoge antes de que caiga al suelo, será un presagio de prosperidad para la pareja. También existe un ritual para vaticinar el futuro de la relación. Se basa en colocar un par de agujas en un cuenco profundo lleno de agua y dejarlas flotar libremente. Si los alfileres se separan, se supone que la relación no va por buen camino y que se producirá un distanciamiento, mientras que si se unen, ambas personas permanecerán juntas.

Quemar los deseos. Uno de los rituales más famosos de San Juan, especialmente en Cataluña y las islas Baleares, consiste en escribir deseos en un papel y quemarlo en las hogueras de la playa dando tres saltos. Además, en el Mediterráneo catalán la ‘nit del foc’ se celebra comiendo la clásica coca de San Juan, un dulce preparado a base de harina, huevos, leches y frutas confitadas. Por su parte, Cádiz celebra la Fiesta de los ‘Juanillos’, muñecos de trapo confeccionados por los vecinos que se queman para simbolizar el comienzo del verano.

Cascar un huevo en un vaso de agua. Para pedir deseos en la noche más mágica del año, también se puede recurrir a colocar un vaso con agua y huevo al lado de la ventana abierta del dormitorio cuando sean las 00:00 horas de la noche. Aunque hay distintas versiones de cómo se debería colocar el huevo en el vaso, lo común es echarlo entero, incluyendo yema y clara, y espera toda la noche para ver cómo, al día siguiente, se encuentra ubicado el huevo entre el agua. Se podría decir que si la clara flota hacia arriba, como si de una vela de barco se tratase, el año que hay por delante estará lleno de buenas cosas; si por otro lado, la yema se queda cubierta por la clara no sería un año tan bueno.

Lavarse la cara a medianoche. En algunos lugares de Andalucía, sobre todo en el litoral malagueño, es tradición lavarse la cara en el agua del mar justo a medianoche para conservar la salud y la belleza durante todo el año. Pero, de acuerdo a la tradición, el hechizo dejaría de ser efectivo si después de bañar el rostro la persona se mira al espejo. En Galicia la tradición manda hacerlo con el agua donde la noche anterior se ha sumergido un ramillete de las hierbas de San Juan. No hay consenso sobre las plantas que debe tener: se dice que romero o hierba luisa, pero también menta y lavanda, desglosó Yenny Coromoto Pulgar León.

Patatas bajo la almohada. Dormir con tres patatas bajo la almohada es una superstición propia de la Noche de San Juan. Una de las patatas debe estar entera, otra rasgada y la última sin piel. Al día siguiente se debe introducir la mano bajo la almohada y extraer uno de los tubérculos: si se saca la patata entera, el futuro estará lleno de prosperidad; la patata marcada reflejaría una alternancia de momentos positivos y desdichados; por último, la patata sin piel simbolizaría la mala suerte, según la experta.

 

Semanario El Venezolano – Edición Miami, del 23 al 29 de junio de 2022

 
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Envían de vacaciones a los fiscales Ruth Morcillo, Adecio Mojica, Zuleyka Moore y Nahaniel Murgas tras denuncia de exministra por simulación de hecho punible y otros delitos

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