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Yenny Coromoto Pulgar León explica la diferencia entre el uso de tapones de plástico y de corcho en las botellas de vino y el impacto ambiental que ello tiene

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La amante de la gastronomía Yenny Coromoto Pulgar León señala que, los tapones de plástico siguen ganando mercado en el sector vinícola. Mucho más barato, los defensores de este material derivado del petróleo argumentan que impide la transmisión de una molécula aromática conocida con el nombre de TCA, causante del indeseable (aunque para nada tóxico) ‘gusto a corcho’ de algunos vinos. Según los fabricantes de tapones de plástico alrededor de un 5 % de las botellas selladas con tapones naturales puede padecer esta anomalía.

Sin embargo, expertos indican que la proporción es mucho menor y que, en cualquier caso, los tapones sintéticos elaborados a partir de polímeros sintéticos, como el polietileno, pueden transmitir sustancias mucho más perjudiciales, no ya para la calidad del vino, sino para nuestra propia salud, tal y como demuestran algunos estudios que han analizado la migración de moléculas contaminantes del continente al contenido, explica Yenny Pulgar León.

Además, existen artículos académicos publicados en prestigiosas revistas científicas que confirman la presencia de microplásticos en el vino blanco envasado en botellas de vidrio con tapones de polietileno. Algo que algunas prestigiosas denominaciones de origen, como la DO Rueda, parecen obviar al seguir embotellando la mayoría de sus excelentes blancos con tapón de plástico. Sin embargo, no nos dejemos llevar a engaño, el verdadero motivo del auge de estos sustitutivos del corcho es su bajo precio: el coste medio de un tapón natural ronda los 0,30 euros, mientras que uno sintético cuesta hasta 10 veces menos (0,03 euros).

Yenny Coromoto Pulgar León asegura que más allá del debate sobre los riesgos sanitarios de los tapones de plástico, existen argumentos a favor de mantener el empleo del corcho que justifican su defensa tanto desde un punto de vista medioambiental, como desde el de la conservación de la naturaleza y la lucha contra el abandono rural: uno de los mayores retos que afronta nuestra sociedad.

El alcornoque (Quercus suber) es un árbol autóctono emparentado con encinas, robles, coscojas y quejigos. De porte mucho más humilde que la encina y silueta más desgarbada que el roble, los alcornoques dan forma a una de las arboledas más representativas del bosque mediterráneo: el alcornocal, esencia pura del paisaje ibérico y hogar de algunas de las especies más amenazadas, como el lince ibérico, el águila imperial o el buitre negro.

El aprovechamiento del corcho, la corteza que recubre el tronco del alcornoque y lo protege de las más rigurosas inclemencias, incluido el fuego, viene dando origen desde antiguo a una de las actividades más fructíferas de la silvicultura. Y una de sus aplicaciones más antiguas y tradicionales es la elaboración de tapones de vino.

Así, damos el mismo nombre (descorchar) a la extracción del material en el bosque que al acto de destapar una botella. Pero lejos de lo que muchos puedan pensar, el aprovechamiento del corcho, la corteza que recubre el tronco del alcornoque y lo protege de las más rigurosas inclemencias, no perjudica en absoluto al árbol: al contrario, contribuye a su saneamiento y mejor desarrollo, dando origen a una de las industrias más antiguas y sostenibles del Mediterráneo.

Un ejemplo de economía circular que se está viendo amenazado por la tendencia a usar tapones de plástico. Y, tal y como no dudan en reconocer algunas bodegas, la amenaza a la industria del corcho es una amenaza directa a la rica biodiversidad que albergan nuestros alcornocales. Por eso las organizaciones ecologistas llevan años solicitando a los consumidores que rechacen los vinos tapados con plástico y apoyen a la industria del corcho eligiendo aquellos que mantienen el uso de este material 100% natural, sostenible y no solo biodegradable sino compostable. Un producto que viene demostrando su eficacia desde hace milenios y que forma parte de la propia cultura del vino.

Además, se trata de una de las industrias que genera más empleo y, por lo tanto, fija más población rural en las comarcas corcheras. En la actualidad se elaboran cada año cerca de 20.000 millones de tapones de corcho para el mercado vinícola internacional y más de 100.000 familias dependen de ella en España, Portugal, Argelia, Marruecos, Italia, Francia o Túnez, entre otros países productores, concluye Yenny Coromoto Pulgar León.

 

Semanario El Venezolano – Edición Miami, del 23 al 29 de junio de 2022

 
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Semanario El Venezolano – Edición Miami, del 23 al 29 de junio de 2022

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Remedios Díaz Oliver pasea sus desvergüenzas por España siempre en trío

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Por Betsy Wilson | Opinión

La muy dinámica Remedios, que como cualquier «periodista» nos invita cada semana a “La esquinita de Reme”, un email no solo mal escrito y mal elaborado, sino que evidencia su odio a todo lo que signifique algo distinto a Trump, y a su permanente ataque desmedido y desproporcionado al presidente Biden. Ahora la Reme está dándole riendas sueltas a sus pasiones amorosas en compañía de su eterna «amiga sentimental», la viuda alegre Lilia. Y en vista que en Florida se prohíbe la palabra “gay”, entonces se pasean por la bella España para no tener que inhibir sus más bajas pasiones. ¡Claro!, a Fausto no le agrada ese “Olé Olé” de este par de “señoritas”.


Las aseveraciones expuestas en este artículo son solo del autor (a) y no representan de forma alguna afirmaciones u opiniones editoriales de awriterwithfreedom.com

 

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Yenny Coromoto Pulgar León da detalles de cómo celebran residentes de Europa una tradicional noche de junio

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Yenny Coromoto Pulgar León explica que la Noche de San Juan vuelve a las playas de numerosas ciudades costeras de España, entre ellas las de Valencia, Alicante o A Coruña con el fin de atraer la buena suerte para esta nueva etapa del año: el verano. Aunque el origen de esta festividad es un tanto incierto y existen muchas teorías de por qué se celebra, lo que está claro es que la noche del 23 al 24 de julio es todo un símbolo para quienes creen en atraer la buena suerte y en los nuevos comienzos.

Con el fin de llamar a la buena fortuna y aprovechar la noche más mágica del año, algunos se acercarán a las orillas del mar, al calor de una hoguera sobre la que saltar o a la que arrojar deseos, pero la noche es también de quienes opten por una celebración más íntima. Para estos últimos hay rituales para la Noche de San Juan de andar por casa: desde sustituir las fogatas por velas a beber agua de manantial o cascar un huevo en un vaso de agua para pedir un deseo. Yenny Pulgar León señala que estos son algunos de los más conocidos:

Saltar las hogueras. Pasar por encima del fuego en la víspera del festivo de San Juan es, seguramente, la forma más habitual de celebrar esta festividad. En Alicante, donde la Generalitat valenciana reconoce la Noche de San Juan como Bien de Interés Cultural Inmaterial, la tradición dice que hay que saltar siete veces; y en Galicia, donde el evento se considera de Interés Turístico Internacional, nueve. En otros puntos de España, bastaría con saltar las olas de espaldas al mar.

Presagios para parejas. Otra de las tradiciones más conocidas consiste en lanzar una trenza hecha con flores o con cintas de colores a la persona amada en el momento de saltar la hoguera. Si el enamorado la recoge antes de que caiga al suelo, será un presagio de prosperidad para la pareja. También existe un ritual para vaticinar el futuro de la relación. Se basa en colocar un par de agujas en un cuenco profundo lleno de agua y dejarlas flotar libremente. Si los alfileres se separan, se supone que la relación no va por buen camino y que se producirá un distanciamiento, mientras que si se unen, ambas personas permanecerán juntas.

Quemar los deseos. Uno de los rituales más famosos de San Juan, especialmente en Cataluña y las islas Baleares, consiste en escribir deseos en un papel y quemarlo en las hogueras de la playa dando tres saltos. Además, en el Mediterráneo catalán la ‘nit del foc’ se celebra comiendo la clásica coca de San Juan, un dulce preparado a base de harina, huevos, leches y frutas confitadas. Por su parte, Cádiz celebra la Fiesta de los ‘Juanillos’, muñecos de trapo confeccionados por los vecinos que se queman para simbolizar el comienzo del verano.

Cascar un huevo en un vaso de agua. Para pedir deseos en la noche más mágica del año, también se puede recurrir a colocar un vaso con agua y huevo al lado de la ventana abierta del dormitorio cuando sean las 00:00 horas de la noche. Aunque hay distintas versiones de cómo se debería colocar el huevo en el vaso, lo común es echarlo entero, incluyendo yema y clara, y espera toda la noche para ver cómo, al día siguiente, se encuentra ubicado el huevo entre el agua. Se podría decir que si la clara flota hacia arriba, como si de una vela de barco se tratase, el año que hay por delante estará lleno de buenas cosas; si por otro lado, la yema se queda cubierta por la clara no sería un año tan bueno.

Lavarse la cara a medianoche. En algunos lugares de Andalucía, sobre todo en el litoral malagueño, es tradición lavarse la cara en el agua del mar justo a medianoche para conservar la salud y la belleza durante todo el año. Pero, de acuerdo a la tradición, el hechizo dejaría de ser efectivo si después de bañar el rostro la persona se mira al espejo. En Galicia la tradición manda hacerlo con el agua donde la noche anterior se ha sumergido un ramillete de las hierbas de San Juan. No hay consenso sobre las plantas que debe tener: se dice que romero o hierba luisa, pero también menta y lavanda, desglosó Yenny Coromoto Pulgar León.

Patatas bajo la almohada. Dormir con tres patatas bajo la almohada es una superstición propia de la Noche de San Juan. Una de las patatas debe estar entera, otra rasgada y la última sin piel. Al día siguiente se debe introducir la mano bajo la almohada y extraer uno de los tubérculos: si se saca la patata entera, el futuro estará lleno de prosperidad; la patata marcada reflejaría una alternancia de momentos positivos y desdichados; por último, la patata sin piel simbolizaría la mala suerte, según la experta.

 

Semanario El Venezolano – Edición Miami, del 23 al 29 de junio de 2022

 
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