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Jorge Elías Castro Fernández explica el testimonio de un soldado de las fuerzas de combate rusas que desertó tras participar en la guerra en Ucrania

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Jorge Elías Castro Fernández señala que Nikita Chibrin ha pasado dos noches en España y aunque los funcionarios españoles le han asegurado que su caso pinta bien y podría reunir los requisitos para solicitar asilo, todavía recela y va dando cuenta de sus pasos entre sus conocidos como si aún temiera que lo devolvieran a Rusia. «¡Claro que tengo miedo! Y además, Moscú podría enviar aquí a uno de sus agentes», asegura.

Es comprensible que se sienta de esa forma. No habían pasado ni seis horas desde que se conoció su presencia en España, cuando varios agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB), heredero del KGB, se presentaron cargados de preguntas en la casa de su madre, situada en Yakutz, a muchos miles de kilómetros al este de Moscú, en el Extremo Oriente ruso, explica el analista político y consultor en seguridad Jorge Castro Fernández. «Ella está con Putin», confiesa Chibrin. «Sé que la han interrogado pero no he logrado hablar con ella. Me lo ha contado mi mujer y, hasta donde yo sé, todavía no la han tocado. Amenazan con torturarme y con matarme si vuelvo a Rusia. En el mejor de los casos, pasaría entre quince y veinte años en la cárcel».

Nikita no exagera la magnitud de la amenaza. Un vídeo divulgado por el canal Grey Zone de Telegram mostraba esta semana cómo ejecutaban al estilo medieval —golpeándole con una almádena, un gran mazo de hierro— a un exrecluso. Yevgeny Nuzhin cumplía una pena por homicidio en una cárcel rusa cuando fue reclutado por la Wagner. Posteriormente desertó al llegar a Ucrania. Todavía nadie entiende cómo o por qué Nuzhin, de 55 años, fue devuelto a Rusia a una muerte segura por el gobierno de Zelenski en un intercambio de prisioneros. El «chef del presidente» y hombre fuerte de los sanguinarios mercenarios rusos, Yevgeny Prigozhin, aseguró a propósito de las imágenes: «Para un perro: la muerte de un perro».

A Nikita le ha tomado casi un mes completar todo el recorrido que le ha llevado a España desde que tomó la decisión de desertar de la infame Brigada Motorizada de Fusileros número 64, a la que se atribuyen buena parte de los crímenes cometidos en la ciudad ucraniana de Bucha. Se sabe que pasó por Georgia pero no ha dado detalles de las otra cinco escalas intermedias que ha realizado para hollar el territorio Schengen. Se trata de un recorrido otras veces ensayado por la organización Nuevos Disidentes que preside Vladimir Osehckin.

Vladimir vive en Biarritz (Francia), no muy lejos de San Sebastián. Ahora que Navalny está en presidio, Osechkin es, junto al abogado Mark Feygin, uno de los opositores más odiados por el Kremlin. Hace algunas semanas, un sicario de Putin intentó matarle nuevamente con un rifle de francotirador. Vlad llegó a ver la luz roja de la mira telescópica titilando sobre los tabiques de su casa así que tuvo que arrojarse al suelo. Se sabe que varios de los «ladrones en la ley» —capos de la mafia rusa— a los que Moscú había pagado para asesinarle residen en España. Actualmente, existe una investigación abierta en Francia para desentrañar la trama. Mientras desenredan la madeja de la conspiración, han resonado los nombres de los compadres de algún famoso criminal georgiano que cumplió penas de cárcel en España por blanqueo de dinero.

«¿Y por qué España?». Nikita dice: «Me gusta su país y el mar está cerca. El español es la segunda lengua más hablada en el mundo, después del inglés», responde y, tras guardar silencio unos segundos, añade: «Además, España era el único país de la Unión Europea al que podía viajar en tránsito». El huido ruso pasó sus dos primeras noches en Barajas. Tras dejar el aeropuerto con un permiso temporal de residencia válido hasta el 18 de mayo del próximo año, se trasladó el jueves a un centro madrileño para refugiados en situaciones especiales. Antes de ayudarle a dejar Rusia, Nuevos Disidentes le obligó a comprometerse a cooperar con la Justicia y testificar ante el Departamento contra el Genocidio de los Pueblos.

¿Pero quién es Nikita Chibrin y qué sabe realmente acerca de lo sucedido en Bucha o acerca de los crímenes de guerra cometidos por los rusos? Lo primero que se le dijo al pisar España fue que no se divulgaría su testimonio de manera pública y que, cuanto dijera, sería un secreto de la investigación, de modo que, casi con total certeza, la información que ha proporcionado es solo una parte de cuanto lleva consigo y está dispuesto a compartir. Para empezar, todas las pesquisas realizadas por Osechkin antes de decidirse a ayudarle a huir de Rusia corroboran que sirvió en la retaguardia. Es decir, jamás disparó ni contra militares ni menos todavía contra civiles ucranianos, lo que no significa que no fuera testigo, directo o indirecto, de los excesos de algunos de sus camaradas de armas de la Brigada Motorizada de Fusileros número 64, más conocida como la 51.460.

Chibrin, nacido en 1995, dice que acabó uniéndose a esa unidad el pasado mes de octubre porque había sido padre de una niña y necesitaba un empleo. Claro que él esperaba servir como informático y ni en sus peores pesadillas podía imaginar que iba a ser enviado a los confines más sórdidos de una guerra fratricida contra el país de sus ancestros. La historia es conocida: «Nos llevaron a Bielorrusia y más tarde a Ucrania con engaños. Nos habían dicho que nos íbamos de maniobras».

El lugar donde nació, Yakutsk, es la capital de la República de Saja, además de la ciudad más fría del planeta. Su temperatura media anual ronda los ocho grados bajo cero. Fue fundada por los cosacos hace cuatrocientos años en torno a una prisión. En unas fotos se le observa repartiendo propaganda electoral del opositor Navalny entre un puñado de yakutos, que constituyen la mayoría local. Los rusos representan algo menos del 40 por ciento de sus habitantes. Hay también varios miles de descendientes de desplazados ucranianos entre los que se halla él mismo.

A 2.306 kilómetros al sur de Yakutsk, se encuentra la también siberiana ciudad oriental de Jabarovsk, donde se halla el cuartel general de su brigada, además del hogar de Azatbek Omurbekov Asanbekovich, también llamado «carnicero de Bucha» por ser el oficial uzbeko al frente de las tropas a las que se atribuye la masacre de la ciudad del mismo nombre. Putin le premió a su regreso concediéndole el honor de «Héroe de Rusia». Chibrin dice que no llegó nunca a hablar con él personalmente, concluyó Jorge Elías Castro Fernández.



 
 

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