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Exdirector de Odebrecht en Panamá contó en Brasil sus tratos con políticos panameños

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André Rabello, una pieza clave en la trama de sobornos de la constructora Odebrecht, se mostró sorprendido por la existencia del Departamento de Operaciones Estructuradas (DOE), también denominada caja 2, origen de millonarias transferencias de propinas a través de la cuenta Constructora Internacional del Sur, según Adelita Coriat en La Estrella de Panamá.

Rabello asegura que se enteró a través de los periódicos de la existencia de semejante estructura, aunque por otro lado reconoce a la entrevistadora Thaéma Danelon, procuradora de Sao Paulo, Brasil, que recibía sobres cerrados o abiertos, en los que se especificaban las ‘direcciones’ que detallaban el destino del dinero.

En la continuación de la entrevista con Danelon, narra que la investigación del Departamento de Justicia de Nueva York, Estados Unidos, tomó por sorpresa, tanto a él, como a la mayoría de los ejecutivos de la constructora.

Esta entrega da continuidad a la ampliación de la indagatoria, fechada el 2 de agosto de 2017 frente a la procuradora Thaméa Danelon, en Sao Paulo, Brasil, y que fue traducida y entregada a la Fiscalía Especial Anticorrupción de Panamá. En ella, el colaborador describió una agridulce relación con el entonces ministro de Vivienda, José Domingo Arias, con quien sostuvo una fuerte discusión a raíz de una adenda pendiente del proyecto habitacional que autorizaba a la empresa a ampliar el proyecto de 800 viviendas, como inicialmente estipulaba el contrato, a 1,200 casas habitacionales, un ícono de la campaña social del gobierno de turno.

En el informe anterior, la procuradora se disponía a conocer los nombres de los lobistas que se acercaron a Rabello para ofrecer agilización en los trámites de los proyectos.

TD: ¿Y fue el hijo del presidente que mandó la información de las cuentas? ¿Cómo era el nombre de él?

AR: Ricardo.

TD: ¿Ricardo Martinelli?

AR: Sí, Ricardo Martinelli.

TD: ¿Y era él mismo quien le entregaba las informaciones?

AR: Él me pasaba la información y yo la enviaba, o si yo venía a Brasil, yo mismo la entregaba.

TD: ¿Usted recuerda si hubo participación de otra persona del gobierno también? ¿Algún ministro o tenía que ser la figura del presidente y sus dos hijos?

AR: No… Hubo participación de varios actores. Hay como diez u once actores, hasta esos allí son importantes. Hubo otros eventos. Yo quiero dejar claro lo siguiente. Primero yo participé en dos elecciones con contribución. De esa y la de 2014 que fue la reciente.

En la de 2014 incluso tuvo la participación de ese “marqueteiro” o profesional que se dedica al mercadeo político que es brasileño, está en mis relatos, es Joao Santana.

Lo que quiero decir es lo siguiente, esos ejemplos de elección no tenían objeto específico, ni la primera o la segunda. No había una contrapartida específica, solo tenía, digamos así, la idea de tener una ventana abierta con el gobierno. Tener la puerta abierta de ser necesario… “Mira, yo tengo pendientes del gobierno pasado, por favor me ayuda a concretar eso”. Uno no tenía las puertas cerradas. Y de alguna forma es triste decir esto, por lo menos hoy para mí es triste decir eso, pero uno de cierta forma no quedarse atrás con relación a otras empresas que seguramente contribuyen.

TD: ¿Apoyo al candidato, alguna otra cosa?

AR: En ese caso se nos pidió que apoyásemos con Santana, al candidato José Domingo Arias, quien perdió la elección.

TD: ¿Él perdió?

AR: Él perdió. Perdió las elecciones, pero nos pidieron que apoyásemos en la aproximación con Santana, yo no conocía a Joao Santana. Fueron pedidos insistentes, la empresa autorizó.

TD: ¿Recuerda los montos?

AR: Fueron aproximadamente $10 millones. En verdad no fue pagado todo el valor.

TD: Ah, eso es lo solicitado…

AR: No me acuerdo así de cabeza. Fue cerca de eso. Había un bono que fue prometido a ellos, creo que era de 5 millones o 6 millones de dólares, si acaso ganaban las elecciones. Como no ganaron, tampoco les fue pagado eso.

TD: Para estar claros, ni en las elecciones de 2009 ni en 2014 no existieron pedidos claros. El valor era más para tener la ventana abierta, alguna concretización…

AR: Exactamente. En el caso de Arias, él fue ministro de Vivienda y yo tenía un contrato con él. Yo gané una obra con el ministro que salió, entra él, quien quedó la mayor parte del tiempo. Yo tuve un problema serio con él, porque yo gané una obra de viviendas populares, pero en verdad era así, una gran favela. La favela más grande que hay incrustada en el medio de la capital, más o menos de 5 mil personas.

Entonces, existía ese programa de gobierno de no retirar las favelas, pero construir la favela, a través de casas dignas. Uno desmovilizaba una etapa de la favela, un sector construía edificios y regresaba a las personas. Proyecto muy desafiante porque además de ser una favela, yo diría a usted que era el área más peligrosa en el país en aquel momento. Un centro de tráfico de drogas, distribución de drogas, de violencia a menores, sexual, etc. Un ambiente muy deteriorado.

Ganamos ese proyecto, pero era considerado para 800 familias, así salió en el edicto. El Ministerio de Vivienda se equivocó, creo que es normal también. Cuando fuimos construyendo, por varias razones, cuando las personas desconfiaron que …yo iba a hacer el proyecto… ese registro fue hecho con el Ministerio de Vivienda unos tres años antes y yo ni sé si fue con el otro gobierno, en verdad no sé comentarle ahora. O personas de más fueron entrando para ganar una casa gratuita o contaron mal. Lo que sé que al final eran aproximadamente 1,200 familias.

Me aproximé al ministro José Domingo Arias y le dije: “Mira, yo fui contratado para hacer 800 apartamentos, yo no tengo esa responsabilidad, porque hay aproximadamente 1,200, son 400 de más. Entonces, o vamos a parar por aquí, o vamos a hacer una adenda para hacer 400 adicionales, o usted licite 400 adicionales. Él me dijo: “No. No queremos hacer licitación porque va a cambiar el estándar de construcción, ustedes están preformando, ya conocen el área, nosotros queremos que usted continúe”. Entonces prepare la adenda. Ok, voy a prepararla, pero continúen avanzando. Fue otro golpe que tomé allá, él no cumplió con la palabra.

TD: ¿Eso cuándo fue?

AR: No sé precisar exactamente. Fue entre 2002 y 2003 [sic ] (podría ser 2012 y 2013), no sé precisar. Entonces él no cumplió y cuando llegamos ya cerca de las elecciones yo le dije: “Mire yo le voy a contar una historia, yo tomé un golpe muy fuerte aquí, me equivoqué, entregué un proyecto más o menos con una condición parecida porque yo no he recibido dinero aquí, porque no has hecho la adenda que me prometiste hace un año y pico atrás.

Entonces es lo siguiente, voy a parar. Yo tengo que hacer eso hasta por mi propio aprendizaje. “Por amor a Dios no hagas eso, que voy a hacer la adenda”. Una semana después se aparece y me dice: “Voy a ser candidato y no voy a poder más hacer tu adenda. Entonces yo voy a dejar las directrices y el reemplazo va a cuidar de ese proceso”. En ese momento yo llegué hasta él, de forma poco cortés, y tuve un conflicto muy fuerte, pues él me engañó por más de un año. Y a él tampoco le gustó lo que escuchó, yo no fui grosero con él, solo que le dije palabras duras como una persona que estaba sintiendo que estaba siendo enredada.

TD: Pero aunque él hizo todo eso, usted tomó una buena acción de hacer donaciones para su campaña…

AR: Entonces yo tomé esa decisión pues en la época el pasó a ser el primero en las encuestas. Vi eso como una forma de resolver ese problema que ya había tenido con él y una forma, no sé… de aproximarme. Pero no tenía, allá en el país, una contrapartida específica, nunca hubo.

Después de 2014 no hubo ningún acuerdo hasta… bueno debo decirlo de forma ‘polite’, la empresa empezó a tener problemas con la Operación Lava Jato y ahí suspendieron todo tipo de envíos y transferencias, al menos en mi ambiente, en el área internacional. A partir de allí ya no tuvimos contacto con el cliente yo tenía, con el público, con las personas y tal. Nosotros llegamos a ganar tres contratos más con el gobierno nuevo, pero sin ningún tipo de acuerdo o negocio, no había cómo hacerlo.

TD: ¿Usted tenía contacto con Constructora Internacional del Sur? , ¿qué montos eran depositados?

AR: Esta Constructora Internacional del Sur es hasta importante esa pregunta para Panamá. Fue una de las más grandes razones del déficit reputacional en el país, porque hasta ese momento la empresa era muy bien conocida por sus obras, ganaba las más importantes, entregaba a tiempo. Era, era no, es aún muy conocida ustedes que están allá pueden confirmar, no sé. Los programas sociales eficientes que hacía, los beneficios a las comunidades, pero yo no tenía idea que existía esa empresa offshore, no sé bien como llamar eso, y yo fui a tener conocimiento de la existencia de ella por un pariente mío aquí en Brasil, por más increíble que parezca.

TD: ¿Entonces usted no estaba más en Panamá?

AR: No, ya estaba en Panamá. Es que yo no terminé la primera pregunta, yo estuve en Panamá hasta diciembre de ese año, entonces yo vine acá para pasar las fiestas navideñas, reunión de fin de año de la empresa… Salió ese anuncio de Estados Unidos, yo no tenía conocimiento, quería dejar, incluso, claro eso aquí, que eso iba a pasar. Yo y, por lo menos la mayor parte de los empresarios, no teníamos la menor idea que eso iba a pasar, ese anuncio de Estados Unidos. Nos agarraron por sorpresa. Como hubo una especie de convulsión social y política, nosotros empezamos a vernos involucrados en un ambiente de investigación local en todos los países, donde estábamos actuando. La empresa pidió cautela a los ejecutivos y que nadie podía regresar en el mes de enero. Entonces prácticamente quedé exiliado. No podía regresar, mis ropas tenían que venir de poco a poco y las personas. [sic]

Y entonces, regresando a ese tema. Yo supe por medio de un pariente que vio el Jornal Nacional y me llamó, me dijo lo siguiente: “¿Qué historia es esa de una constructora Odebrecht con miles de millones? Yo, ¿qué?, eso es mentira, invenciones. Ya había investigado la investigación de Lava Jato y no puse atención, sinceramente. El sábado fui a almorzar con un allegado y me hizo la misma pregunta: “André, salió una noticia de una constructora tuya aquí que es unida a Odebrecht o que paga soborno”. No estaba entendiendo la cosa. Entonces él me mostró la computadora. Yo llamé a Luiz Soares, quien era la persona que más conocía en el área, yo no tenía ese nombre antes. ¿Qué es eso? ¿Qué está saliendo en los periódicos de Brasil? Hasta el domingo en el estado de Sao Paulo, y también en la Folha de Sao Paulo está saliendo.

TD: ¿Entonces usted sabía?

AR: No sabía, llamé el lunes. ¿Usted sabe explicarme?, ¿Eso pertenece a alguna cosa de ustedes? Que era el Departamento de Operaciones Estructuradas (DOE). Él me dijo: “André, sabía que me ibas a llamar. Yo estoy aquí con mi pasaje comprado, voy hoy por la noche para allá. Mañana… el martes por la mañana hablamos de eso”. Cuando él llega el martes, ya había migrado la noticia a los periódicos panameños.

TD: ¿Tampoco tenía conocimiento de eso?

AR: No. Él llegó y cuando llegó, ya estaban bien esas noticias allá en Panamá. Eso, yo no recuerdo bien el mes, debe haber sido en febrero o marzo de 2015. Recuerdo que nuestro expresidente no estaba en el proceso que se encuentra hoy, en prisión. Entonces el día que él fue a mi oficina salió la noticia, parece que ella lo estaba acompañando a él.

Yo le dije: “No quiero escuchar más nada. Mira el problema que está allí. Dicen que eso es tuyo. Por favor explícame”. Yo estaba extremadamente nervioso porque la presión de la sociedad civil era violenta.

En esa época estaba empezando a participar en las licitaciones del nuevo gobierno. Que ya tenía algún rechazo con relación a nosotros por haber participado del gobierno anterior y el anterior de Martinelli, que era enemigo político del actual. Eran amigos políticos, se transformaron en enemigos. Me vi en una situación muy mala, embarazosa, las pocas relaciones que tenía se quemaron con la noticia. A partir de allí fue que empecé a involucrarme con abogados para entender el proceso legal en Panamá, porque nunca me había visto en una situación así. Y ustedes hasta me perdonen porque ni sabía bien cuál era el rol de la Procuraduría General, la Procuraduría de la Administración allá en Panamá.

Entonces él me explicó: “Mira, eso es una estructura que no pertenece exactamente a nosotros, le estoy diciendo lo que él me explicó en ese momento. Me dijo que era una estructura alquilada, fue alguna cosa así que me dijo. Que sirvió para realizar los pagos a algunos de los directivos de Petrobras. Y hasta a la gente de otros países.

Entonces yo comenté eso con otras personas de la empresa porque eso no era mío, yo no sabía que existía, no sabía qué hacer, con toda sinceridad, pues mi negocio no tenía nada que ver con el área del DOE, era gestión de obras y me estaba afectando fuertemente. Yo le comenté a mi líder, hay esto acá. ¿Qué se va hacer? Empecé a tener una discusión fuerte con Soares sobre por qué no me había avisado.

Y bueno a partir de allí, procuradora, empezó una serie de ataques que me perjudicaron mucho, comenzó a perjudicar el performance, comenzó a perjudicar a nuestras estructuraciones financieras para financiamiento de proyectos a nuestras relaciones político-estratégicas. Empezó a traer mucha aprensión entre nuestros integrantes, nuestros ejecutivos, incluso el mismo gobierno. Me trajo una serie de dificultades, incluso para contratar proyecto porque yo pasé, la empresa, pasó a ser muy cuestionada, todo por esa Constructora del Sur. Recuerdo muy bien que en determinada ocasión Soares me comentó: “Mira, yo estaba viniendo acá para intentar resolver eso allí, pero no logré”. ¿Y por qué nunca me lo dijiste? “Porque te conozco, yo sé cómo eres de preocupado, ibas a quedar un año sin dormir”.

TD: ¿Usted conocía al señor Olivio Rodrigues Junior?

AR: No. Solo por foto y nombre, ahora.

TD: Solo ahora después de que salió todo.

AR: Pero nunca había estado con él ni nada.

TD: Después que usted recibía las informaciones de los pagos para quien Odebrecht hizo, ¿a quién los repasaba?

AR: La mayoría de las veces para Luiz Soares.

TD: ¿Sabía de dónde venía el dinero?

AR: No. Como yo comenté, no solo yo, pero como me imagino que los demás ejecutivos de la empresa no teníamos noción de cómo esas cuentas eran alimentadas. Eso era como le dije, una caja negra que el dinero, nosotros entendíamos que era para protección de los mismos ejecutivos de la empresa, tal vez de los funcionarios. Se imagina una persona sale de la empresa o es dimitida y lleva todas las informaciones, podría hacer termino, tal vez, una integrante del área de DOE que entregó más o menos cómo funcionaba esa situación.

TD: ¿Quién confirmaba que los pagos eran hechos a las personas que lo pidieron?

AR: Me lo pasaban, hacía el acuerdo, la negociación, pasaba para arriba, él aprobaba, él pasaba la autorización para el DOE y daba la dirección. Ahí entonces yo esperaba. Siempre había retrasos. Si la persona reclamaba, me decía: “No ha pasado nada, está retrasado”. Ahí era que yo me comunicaba con ellos y les decía: “Vea ahí si pasó algo en el proceso, pues están quejándose de los pagos”.

TD: ¿En qué periodo se intensificó más esos pedidos de valores?

AR: Cuando había un mayor volumen de obras, entre 2012 y 2013, 2014.

TD: Fernando Migliaccio, ¿qué funciones tenía?

AR: Yo no tenía casi ningún contacto con él, muy poco. Pero él hacía parte de ese equipo DOE.

TD: ¿Él operaba en Brasil?

AR: Estuvo un periodo en Brasil y otro en el exterior. Creo que cuando la empresa empezó a tener problemas él salió, incluso salió de la empresa. Entonces yo no sé, pero la mayor parte del tiempo él se quedaba, me imagino, que en Brasil, pero tenía poco contacto con él.

TD: ¿Quién más trabajaba en esa área?

AR: Sé que era, incluso conozco mejor ahora ante la divulgación del organigrama, yo sé que era Hilberto Silva, Luiz Soares, Migliaccio, eran esas personas.

TD: ¿Usted tenía acceso al Drousys?

AR: Ustedes pueden hasta reírse, pero el único Drousys que yo conocía era el doctor Drauzio Varela, un médico (risas). Yo nunca había escuchado hablar de ese sistema.

TD: ¿Entonces no tenía acceso?

AR: Ningún acceso, ni conocía.

TD: ¿No tenía apodo para accesar, para saber a quién iban los pagos?

AR: No tenía acceso, ni conocía.

Las declaraciones completas puede leerlas aquí

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Exbanqueros austriacos Peter Weinzierl y Alexander Waldstein conocerían sobre sobornos pagados por Odebrecht en Panamá

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La fiscalía federal del distrito Este de Nueva York, Estados Unidos, hizo público el pasado 27 de mayo, el encausamiento de dos exbanqueros austriacos: Peter Weinzierl y Alexander Waldstein, por participar en el blanqueo de unos 170 millones de dólares en favor de la empresa Odebrecht, incluyendo aproximadamente 10 millones en beneficio de un alto funcionario del Estado panameño, en el periodo 2009-2014.

Según el informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos, Peter Weinzierl fue detenido en el Reino Unido para ser extraditado a Nueva York, por su participación en el esquema de lavado de dinero antes mencionado. El otro exbanquero austriaco, Alexander Waldstein, se encuentra prófugo. De ser condenados, ambos enfrentarían al menos 60 años de prisión, por su contribución directa a las operaciones corruptas de Odebrecht entre los años 2006 y 2016, a través del banco Anglo Austrian AAB Bank AG, denominado anteriormente Meinl Bank, cuya sucursal en la isla caribeña de Antigua fue clave en el pago de sobornos de Odebrecht en México, Brasil y Panamá, informó La Prensa.

De acuerdo con Ana Matilde Gómez, exprocuradora general de la Nación, lo divulgado sobre los banqueros austriacos, “si bien no es suficiente noticia criminis para abrir la investigación, sí es suficiente para que con ese indicio se pida una colaboración o se plantee una conversación entre el procurador de aquí y autoridades judiciales [de Estados Unidos]”.

Por su parte, una fuente conocedora de la investigación del caso Odebrecht en Panamá dijo a La Prensa que “la información aparecida con el banco austriaco es una noticia criminal que debe originar una nueva investigación”.

Los casos de Odebrecht que lleva adelante el Ministerio Público (MP) en la actualidad se derivaron de colaboraciones judiciales internacionales. La cooperación con el Departamento de Justicia de Estados Unidos alimentó el caso que actualmente está en el Juzgado Tercero Liquidador, mientras que la colaboración con Suiza sirvió para el caso que en Panamá se le sigue a Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares, actualmente detenidos en Guatemala, esperando su extradición a Estados Unidos.

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En Panamá los Dager Gaspard encontraron una ruta para comisiones cobradas a Odebrecht en Venezuela

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Por Karem Galvez
Expresa

Euzenando Prazeres de Azevedo fue director superintendente de Odebrecht en Venezuela. Se trataba para algunos de una suerte de «Virrey» de la constructora brasileña en el país sudamericano.

Prazeres figura en Suiza en tres cuentas bancarias que compartió con el abogado venezolano Héctor Joseph Dager Gaspard, a quien en el año 2016 señaló él mismo como uno de los comisionistas que había reclutado, para lograr que el Gobierno del presidente Hugo Chávez bajara los recursos que debía en obras como la inconclusa represa hidroeléctrica de Tocoma, al sur de Venezuela, en el estado de Bolívar, según un reporte de Joseph Poliszuk y Romina Mella para la web de periodismo investigativo venezolano armando.info.

Azevedo señaló a Dáger como un lobista o gestor que agilizaba los desembolsos que la burocracia chavista represaba en Caracas. “Él consiguió que Edelca (la empresa pública Electrificación del Caroní) nos pagase directamente en una semana o semana y poco”. Eso explicó, sentado en el banquillo de los acusados, frente a dos fiscales que tomaron su testimonio en los tribunales de la ciudad de Aracajú, al extremo oriental de Brasil. Allí fue a declarar; el sistema judicial brasileño, en contingencia frente al masivo caso Lava Jato, repartió en simultaneo por todos sus circuitos penales a los 78 “delatores premiados” de Odebrecht que aceptaron contarlo todo a cambio de beneficios procesales.

Euzenando Prazeres de Azevedo

Según el testimonio de Azevedo, un buen día conoció a Dáger en Caracas, en el estacionamiento de las residencias Valle Alto. Apenas estaba estrenando uno de los apartamentos de ese edificio situado en la avenida principal de Valle Arriba, un reducto de clase alta en el sureste de la capital venezolana, cuando uno de sus nuevos vecinos lo abordó para hablar de negocios. “Él se presentó”, contó a los fiscales del caso. “Me estaba esperando en el garaje y dijo que sabía que teníamos dificultades y que podía ofrecerme la solución”.

Y así fue. En menos de dos semanas Odebrecht recibió más de seis millones de dólares que el Gobierno venezolano le debía desde hacía dos años. “Para mí fue una sorpresa”, resumió. “Siempre demostró que tenía un acceso privilegiado con los presidentes de Edelca”.

Ese fue el inicio de una relación comercial en la que Odebrecht giró a Dáger 2% de cada una de las facturas que rápido conseguía liquidar. “Unos 28 millones de dólares”, que Azevedo aseguró entregar entre los años 2006 y 2009 a ese abogado de bajo perfil que siempre supo moverse dentro del andamiaje chavista sin hacer ruido.

Las comisiones quedaron apuntadas a nombre de Lombriz en el llamado Departamento de Operaciones Estructuradas, el eufemismo que empleó la empresa brasileña para evitar presentarla como su unidad de sobornos y comisiones. Despojado del seudónimo, sin embargo, en Suiza figura el nombre de Dáger en 13 cuentas bancarias receptoras de depósitos provenientes de las offshore de la llamada caja dos de Odebrecht.

Tres de esas cuentas bancarias evidencian una sociedad entre Dager y nada más y nada menos que el propio Euzenando Azevedo.

Los registros del banco Union Bancaire Privée de Suiza advierten que Azevedo y Dáger compartieron la cuenta número 001-6155901 de una empresa llamada Fidellis Holdings Ltd. También la cuenta número 128450 que el Banque Pictet & Cie tenía a nombre de la empresa offshore Boreal Group Management Inc.

Caso especial el de la 240-545623, que la misma offshore Boreal Group Management Inc mantuvo en el banco UBS Switzerland AG. Allí, el titular de la cuenta, Héctor Dáger, no solo apuntó a Azevedo como firma autorizada sino también a dos brasileñas cuyos nombres corresponden con la esposa e hija del llamado virrey de Odebrecht en Caracas.

Así se desglosa de una lista varada en alguna gaveta del Ministerio Público venezolano, que en 2017 envió la Fiscalía de la Confederación Suiza a través de su embajada en Caracas, para dejar constancia de una serie de ciudadanos venezolanos vinculados a 27 cuentas sospechosas relacionadas con la maraña de comisiones y pagos en negro, que el gigante de la construcción brasileña transfirió desde cuentas offshore.

Apostillado en Lugano -la ciudad suiza de lengua italiana donde el Ministerio Público tiene sede principal- el 10 de noviembre de 2017 bajo el procedimiento número SV.17.0220-REZ, en el documento la fiscal Dounia Rizzonico –a cargo del caso Lava Jato– sugiere que se trata de compañías relacionadas con los sobornos de Odebrecht.

“De las investigaciones realizadas en Suiza resulta que Héctor Joseph Dáger Gaspard (…) ha recibido, entre julio de 2008 y marzo de 2016, en cuentas bancarias a él atribuidas en Suiza un total de cerca de 49 millones de USD de cuentas bancarias a nombre de sociedades atribuibles directa o indirectamente al grupo Odebrecht”, sostiene. “Estas sociedades fueron designadas por la misma sociedad como cajas negras, a través de los cuales se pagaban los sobornos a los beneficiarios últimos”.

Las autoridades suizas empezaron a hablar de sobornos tras armar el rompecabezas de varias transferencias que aterrizaron en sus bancos acompañadas con palabras clave, de las que hoy Odebrecht reconoce como criptónimos o códigos especiales que emplearon para identificar a qué obra correspondía cada uno de los depósitos.

De esa forma vinculan más de 16 millones de dólares que llegaron a las cuentas de Dáger –etiquetadas con palabras como “Beau 1”, “Carrapato”, “Calmo”, “Moral”, “Irmao” y “Bonito”– con seis de las obras aún inconclusas: las líneas 5 y 2 del Metro de Caracas y Los Teques, respectivamente, el Metro Guarenas-Guatire, el sistema de riego El Diluvio-El Palmar y el puente Cacique Nigale del estado Zulia y la represa de Tocoma.

Fuentes vinculadas a Azevedo señalan que aun mientras era director superintendente de Odebrecht fue asesor de Dáger en la empresa BMS Investment BV LLC, cuya cuenta bancaria fue congelada en Suiza y desde la que aseguran haber surtido tractores, máquinas y equipos de construcción a Odebrecht y las otras dos empresas encargadas de construir la hidroeléctrica de Tocoma a través del consorcio OIV.

Las fechas no cuadran, mucho menos las obras y los montos reportados en los juicios de Lava Jato. Según la delación premiada de Azevedo, Dáger recibió unos 28 millones hasta el año 2009. Sin embargo, los depósitos en Suiza y varias transferencias filtradas al calor del escándalo de Lava Jato desde el Meinl Bank –el banco que Odebrecht compró e hizo a su medida en Saint John, capital de la isla caribeña de Antigua– muestran que no solo fue mucho más dinero, sino que siguió recibiendo depósitos al menos por cinco años más.

Solo la offshore Innovation Research Engineering and Development, de Odebrecht, muestra 14 transferencias que entre 2012 y 2014 llegaron a Dáger desde el Meinl Bank, por más de 14 millones de dólares que guardó en las cuentas de otras dos de sus firmas: Altea Capital y Kenvest Corp.

“Una parte del dinero depositado en cuentas bancarias atribuibles a Dáger, concretamente un importe global de aproximadamente 64,8 millones USD, se ha transferido a continuación –entre 2009 y 2015– a cuentas bancarias atribuibles a Euzenando Prazeres de Azevedo en diversos bancos de Suiza”, afirmó la fiscal suiza Dounia Rezzonico en la carta certificada que envió a sus homólogos venezolanos. “Todas las cuentas bancarias atribuibles a Azevedo en Suiza se han cerrado en el entretanto y el dinero se ha trasferido a otras cuentas bancarias atribuibles a Azevedo en el extranjero y a terceros desconocidos”, precisó.

Hermanos y primos

Héctor Joseph Dager Gaspard, nacido el 11 de octubre de 1954, es hermano de Raúl José Dager Gaspard y Luis Dager Gaspard. Pero además tienen una hermana, Eva Josefina Dager De Gaspard, casada con un primo hermano que lleva por apellido Gaspard Morell.

Los Gaspard Morell son dos hermanos, de nombres José y Chamel Gaspard Morell, propietarios del empresarial Grupo J. Gaspard. Uno de ellos estuvo casado con una mujer de origen brasileño, quien según algunas referencias en línea, tuvo luego una relación sentimental con David De Lima, exdiputado y presunto operador político del chavismo. Hace ya varios años y luego de haberse separado, la misma mujer denunció a su exesposo Gaspard Morell por violación.

En Panamá figuran vinculados a compañías como MONTNEPAL HOLDINGS S.A., SUMA IMPORT, INC., KINSELLA WORLD S.A., ARTEMIDIS ENTERPRISES INC., KINSELLA WORLD S.A. Mientras que los Estados Unidos han conformado empresas como ST. CROIX COMMERCIAL CONDOMINIUM ASSOCIATION, INC. (inactiva) y TURNBERRY OCEAN COLONY #2702, LLC, ambas en Florida.

 

El Gaspard Morell casado con la hermana de Héctor Dager Gaspard, ha tenido al parecer momentos de confrontación con sus cuñados, exigiéndoles además a estos distintos momentos una cuota de participación en diferentes negocios. En caso de no estar de acuerdo, procedía a presentar demandas y querellas penales contra ellos. Algunas de estas llegaron hasta el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela. El mismo cuñado de Héctor Dager, comerciante de oficio, usufructuó de manera ilegal el nombre de la cadena estadounidense The Home Depot, operando durante años una especie de clon, con un nombre similar en Venezuela.

El comerciante Gaspard Morell hizo caso omiso a disposiciones judiciales estadounidenses que le impedían hacer uso del nombre de la cadena. Además, el mismo y su hermano enfrentaron demandas de bancos venezolanos por deudas impagas.

Luis Dager, hermano de Héctor Dager Gaspard, ha mantenido sociedad en distintos negocios con Carlos Bernárdez, un exbanquero venezolano, junto a quien creó fondos de inversión. Fue así que también estuvieron dedicados a brindar asesorías a inversionistas y a manejar inversiones como el del fondo privado de jubilaciones del Centro Médico Docente La Trinidad, un centro de atención médica privada localizado en la ciudad de Caracas.

Mediante el fondo de jubilaciones, Luis Dager habría ofrecido a médicos inversionistas venezolanos la construcción de un centro de salud privado llave en mano en Panamá, siendo luego supuestamente estafado.

El inmueble donde tendría lugar el centro de atención médica, Dager lo destinaría luego a propiedad horizontal, que pondría a la venta obteniendo ganancias considerables.

Una referencia en línea señala que en 2015 la mecha se encendió en el Centro Médico de la Trinidad por el aparente fraude al fondo privado de ahorros de los médicos, pero se volvió a apagar porque el aspaviento amenazaba con poner en tela de juicio el buen proceder tanto de víctimas como de perpetradores.

Se apagó a tal grado, que los médicos terminaron aceptando las condiciones impuestas por sus verdugos. En resumen, esto sería os sucedido: Los ciudadanos Luis y Dalila Dager fueron acusados penalmente por el médico anestesiólogo Alejandro Salazar, junto a otros de sus colegas del Centro Médico La Trinidad de Caracas, como presuntos responsables del despilfarro de decenas de millones de bolívar y dólares correspondientes al fondo de ahorros de los médicos agremiados, según indicaron medios venezolanos

La denuncia de Salazar ante la fiscalía y tribunal señalaría que Luis y Dalila Dager junto al financiero Carlos Bernárdez y otros directivos de la empresa administradora del fondo, presuntamente invirtieron en proyectos sanitarios e inmobiliarios en Panamá que no tuvieron éxito alguno, dilapidando los fondos.

Luis Dager Gaspard y Carlos Bernárdez

Un experto financiero aseguró que los médicos del Centro Médico Docente La Trinidad tenían “muchos bolívares y no sabían qué hacer con ellos”. “Un grupo de estos médicos al sentirse estafados accionaron penalmente contra su operador (Luis Dager) y su empresa en Caracas.

Residente en la ciudad de Panamá, el manejador financiero Luis Dager tendría en la actualidad buenas relaciones con autoridades del municipio de Panamá. No obstante, parte de su familia reside en los Estados Unidos, al sur de la Florida, mientras que otra parte se encuentra en la capital panameña, donde también residen sus primos, los Gaspard Morell, dueños estos de uno de los yates más ostentosos en una marina de la zona de Amador, en la capital centroamericana.

Memes en las redes sociales retratan a Luis Dager como uno de los más buscados

Los hermanos Gaspard Morell construyeron un centro comercial en Panamá en un terreno anteriormente de propiedad municipal.

José y Chamel fueron contratistas del gobierno chavista en Venezuela. Ambos detentan un sin igual poder económico en Panamá, donde tienen mansiones, apartamentos y yates. Los casos cambiarios, inmobiliarios, fiscales, bancarios y otros que hay en su contra en Venezuela son múltiples. Varios bancos los demandaron por no pagar créditos. También afectaron a PDVSA al recibir anticipos y dejar de ejecutar las obras. Años atrás fueron proveedores de misiones sociales del chavismo.

Tanto los Dager Gaspard, como los Gaspard Morell, parecen haber recurrido a servicios que intentó mostrar una imagen diferente de ellos en la internet, y los que son presentados como filántropos, filósofos y políticos, sin que realmente lo sean.

Miembros de la familia Dager Gaspard formaría parte de una estructura para ayudar a Héctor a tratar de darle intimidad a las comisiones recibidas por los servicios prestados por el abogado para Odebrecht. Personas familiarizadas con el asunto suponen qué parte de los fondos se han invertido en los negocios de Luis Dager en la ciudad de Panamá, donde el hermano del abogado tiene vara alta con diferentes instituciones bancarias.

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Héctor Dager Gaspard, el abogado que cabildeó para Odebrecht en Venezuela y ahora es sospechoso de blanqueo

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El Tribunal Penal Federal (TPF) de Suiza rechazó en 2020 no menos de diez apelaciones presentadas por el abogado venezolano Héctor Joseph Dager Gaspard y sus compañías offshore. Esta ofensiva le costó 40 mil francos en honorarios legales: migajas en comparación con los 233 millones de dólares que, entre 2008 y 2016, fueron pagados en sus cuentas suizas por entidades vinculadas a la multinacional brasileña Odebrecht.

Según un reporte de Expresa, las cuentas de Héctor Dáger habían sido bloqueadas por la Oficina de la Confederación del Ministerio Público (MPC) tras sospechas de blanqueo de dinero de las licitaciones ganadas por Odebrecht en Venezuela. En Febrero de 2017, la oficina del fiscal federal también lanzó un procedimiento contra el intermediario venezolano.

La falta de cooperación de las autoridades de Caracas y la existencia de investigaciones paralelas en Estados Unidos y Brasil – llevaron a Berna (capital de Suiza) al cierre del proceso judicial en diciembre de 2019. Los fondos aún continúan en sus cuentas de Suiza, unos 73 millones de dólares.

A pesar de esta pérdida en el enjuiciamiento y la liberación de sus cuentas, Héctor Dáger permanece en el centro de varias cartas de solicitud internacionales. En Enero de 2020, el TPF había rechazado cuatro apelaciones de compañías offshore que intentaban bloquear una solicitud de Estados Unidos.

En abril de 2018, luego de ser informado espontáneamente por Berna, Brasilia había solicitado acceso a la documentación relativa a las cuentas de Héctor Dáger en Ginebra, Zurich y Lugano con ocho bancos (EFG Bank, Julius Bär, UBS, HSBC Suiza, J Safra Sarasin, Credit Suisse y JP Morgan Suiza).

En noviembre de 2019, Dáger y sus compañías offshore se opusieron a la decisión del MPC de enviar el material a Brasil. Los abogados de Dáger plantearon varias quejas, todas rechazadas por los jueces de Bellinzona (Suiza).

Dáger acusó primero a Brasil de no respetar los acuerdos internacionales y afirmó que la carta rogatoria violaría el “orden público y los intereses esenciales de Suiza”. También declaró que las autoridades judiciales brasileñas no son competentes para procesar los hechos que son objeto de la solicitud para asistencia.

El abogado venezolano también apeló la clasificación de los procedimientos lanzados contra él en Suiza, lo que equivaldría a una absolución. La ayuda a Brasil violaría el principio de ne bis in idem («Nadie podrá ser procesado, ni sancionado más de una vez por un mismo hecho, siempre que se trate del mismo sujeto y fundamento»).

Los jueces recordaron que el abandono del procedimiento por falta de evidencia “no equivale a una absolución o disolución que excluya asistencia internacional“. En vista que el desistimiento fue también ordenado sobre la base de una investigación en curso en Brasil, la decisión del MPC no podía tener efecto a nivel de ne bis in idem.

Los jueces de Bellinzona no aceptaron la afirmación de que las autoridades brasileñas violarían las garantías previstas en los acuerdos internacionales (embargo de bienes en Suiza sin autorización previa del juez, publicación en Internet de datos relacionados con Dáger, etc.). De hecho, las apelaciones por las compañías offshore archivadas que no son objeto de los procedimientos en Brasil, son un punto que ni siquiera debe ser examinado.

Héctor Dáger aparece vinculado al flujo de 235 millones de dólares que la Fiscalía suiza atribuye a la trama de Odebrecht. También compartía cuentas con Euzenando Prazeres de Azevedo, el director de la constructora brasileña en Venezuela.

 

Depósitos a cuentas bancarias atribuibles a Héctor Joseph Dager Gaspard provenientes de terceros disparó internacionalmente las alarmas antilavado.

Un total de 180 millones de dólares entre 2010-2015 provenientes del Consorcio OIV Tacoma realizados a su cuenta al banco Banesco Panamá con referencia a «material de compra» que curiosamente nunca se entregó, despertaron sospechas.

Además recibió «abonos» de parte de BEUMONT INVEST LTD. por montos que van desde 4.5 millones de dólares hasta 6.6 millones de dólares provenientes de una cuenta bancaria atribuible al grupo Odebrecht, la cual era utilizada como «caja negra» según reportaron funcionarios investigadores.

De igual forma Héctor Dager recibió dinero del cambista brasilero Alberto Yousseff, mediante Trend Bank LTD.

Héctor Josep Dager Gaspar fue el negociador con el director general de Odebrecht en Venezuela, Euzenando Acevedo. Tiene una averiguación por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y en Brasil.

Héctor Josep Dager Gaspard, nacido el 11/10/1954, es hermano de Raúl José Dager Gaspard y Luis Dager Gaspard.

Según la web chavismoinc.com, Dager aparece vinculado a varias compañías, entre estas Grupo Panabee, S.A.; BMS Invesment; Kenvest, Corp (Panamá); Ocean Bussiness Ltd; Alquimia Holdings e Innovation Research Engineering And Development (Antigua).

 

 

Procuradores de Suiza habían descubierto que Euzenando Azevedo, quién delató a Odebrecht en Venezuela, tiene en el país helvético cuentas bancarias con cifras millonarias a su nombre. Asimismo, el portal web O Globo aseguró que Azevedo, ocultó datos en el acuerdo con la justicia brasileña y a la propia Odebrecht, al desviar recursos de la empresa a sus cuentas personales en Suiza, cuyas cuentas eran compartidas con un “cabildero venezolano, a quién Odebrecht entregó propinas durante años”.

Euzenando Prazeres de Azevedo señaló a Héctor Dager Gaspard como uno de los comisionistas que había reclutado, para lograr que el gobierno del presidente Hugo Chávez bajara los recursos que debía en obras como la aun inconclusa represa hidroeléctrica de Tocoma, al sur del país, en el estado Bolívar.

Azevedo señaló a Dáger como un lobista o gestor que agilizaba los desembolsos que la burocracia chavista represaba en Caracas. “Él consiguió que Edelca (la empresa pública Electrificación del Caroní) nos pagase directamente en una semana o semana y poco”. Eso explicó, sentado en el banquillo de los acusados, frente a dos fiscales que tomaron su testimonio en los tribunales de la ciudad de Aracajú, al extremo oriental de Brasil.

Según el site RSI News, el ministerio público de la confederación suiza, sorprendentemente, renunció al dinero del abogado venezolano, sospechoso de lavado, como parte de la investigación internacional sobre el sistema de corrupción establecido por el gigante de la construcción brasileño Odebrecht en el centro de la maxi-investigación de Lava Jato. El dinero, según la fiscalía, abandonó Venezuela, pasó por Brasil y fue limpiado en bancos suizos.

El Ministro de Justicia de Brasil Sergio Moro ordenó una investigación minuciosa sobre los posibles ilícitos, pagos de sobornos, comisiones y sobreprecios de la empresa constructora Odebrecht en Venezuela, donde aparece como uno de los sospechosos principales el abogado venezolano Héctor Dager Gaspard.

A través de diversos medios de comunicación se conoció que Dager Gaspard fungió como cabildero para la firma brasileña y ahora estaría afincado con su familia en Panamá.

Se presume que empresas contratadas por el abogado han desplegado una campaña de limpieza de reputación en la internet con el objeto de intentar desvincular su nombre con el caso Odebrecht.

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