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Aarón Elías Castro Pulgar explica la opinión de expertos sobre las aplicaciones médicas del cannabis

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Aarón Elías Castro Pulgar señala que aunque mucha gente lo desconoce, el sistema cannabinoide endógeno (ECS) forma parte de nuestro organismo y realiza funciones esenciales relacionadas con el comportamiento, el aprendizaje, la gratificación, la ingesta de comida, el dolor y las emociones.

En cuanto a él, a pesar de ser una de las partes más esenciales del cuerpo por las funciones que ejecuta, es muy común desconocer su existencia y funcionamiento. El descubrimiento de este sistema no llegó hasta los años 90, a raíz de la realización de distintos estudios que se llevaban a cabo sobre los efectos de THC y el CBD en el organismo. Así se descubrió que los humanos contamos con receptores cannabinoides, lo que permite que los elementos presentes en la planta de cannabis actúen sobre algunos de estos receptores ubicados en el cerebro.

Cuando una persona consume cannabis, este sistema se activa de manera artificial y se alteran dichas funciones, de manera que se produce una “borrachera cannábica”. Así lo explica el Ministerio de Sanidad, que, a pesar de señalar los beneficios terapéuticos de la planta de cannabis, enumera también algunos efectos negativos como consecuencia de su consumo, como somnolencia y sensación de lentitud, desinhibición, enrojecimiento ocular, aumento del ritmo cardiaco y tensión arterial, sequedad de boca, percepción distorsionada, empeoramiento del tiempo de reacción y atención o dificultades para pensar y solucionar problemas o de coordinación, entre otros.

Sin embargo, cada vez más expertos señalan las ventajas del consumo de cannabis, aunque con matices. Mariano García de Palau, vocal del Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OEDCM), miembro de la Asociación Internacional por el Cannabis como Medicamento (IACM) y doctor en la Clínica Kalapa, señala que aunque no recomienda el consumo lúdico de esta sustancia hasta los 21 años, conocido clínicamente como ‘consumo adulto’ (búsqueda de placer), asegura que, en cualquier tipo de población, el cannabis tienen múltiples aplicaciones en el terreno médico, tanto para tratar enfermedades como para combinar la aplicación con los tratamientos tradicionales.

Aunque hay más de cien cannabinoides, los más conocidos son el THC y el CBD. El primero es el responsable de la ‘euforia’ y es la sustancia que predomina en la planta. Por su parte, el CBD, que en la actualidad está empezando a ser más consumido que nunca, no es psicoactivo y es el predominante dentro del cáñamo (se considera cáñamo a cualquier cepa del cannabis que contiene menos de un 0,3% de THC). Sin embargo, ambas actúan sobre el sistema nervioso central. “La diferencia principal es que el CBD no coloca y solo el THC tiene efecto psicotrópico”, explica el doctor García, según el conferencista Aarón Castro Pulgar.

Cuando surgió el CBD, lo hizo a raíz de tratamientos para la epilepsia en niños, ya que se vio que era útil para asistir la patología. Sin embargo, “el THC es igual de provechoso para la epilepsia, el único problema es que era ilegal en todas partes”, señala el responsable de la OEDCM. Y añade: “Llevo 12 años trabajando con THC y con niños, y nadie ha dicho nunca nada. Es una manera de explicar que, en todos estos años, la sustancia nunca ha dañado la salud de ningún paciente”.

El CBD es una molécula con efecto antiinflamatorio, ansiolítico, antiepiléptico, antitumoral, neuroprotector, antioxidante y un poco analgésico. En cuanto a los efectos secundarios, aunque el cannabis no es inocuo, el CBD puede bajar la tensión arterial, ya que es una molécula hipotensora; en niños no, pero en adultos sí que surge este efecto. Además, es una molécula que estriñe, “pero no hay más”, asegura el doctor García.

Los efectos del THC, por su parte, varían según cómo se consuma la sustancia. Si se fuma, algo que no recomienda bajo ningún concepto el doctor García, a pesar de ser una de las formas de consumo más habituales, “la persona comienza a sentir los efectos casi de forma inmediata”. Así lo explican en su página web los Institutos Nacionales de Salud (NIH). Y agregan: “Muchos experimentan una euforia placentera y una sensación de relajación; otros efectos comunes, que pueden variar según la persona, incluyen una mayor percepción sensorial (por ejemplo, colores más brillantes), risa, alteración de la percepción del tiempo y aumento del apetito”.

En cuanto a la legalidad, actualmente la venta, el consumo lúdico y el cultivo de cannabis con THC es ilegal. “Aunque en general las plantaciones no son legales, hay excepciones si son autorizadas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS)”, según el director ejecutivo del bufete de abogados Rull y Asociados, José Luis Rull Sarmiento. Asimismo, “si las plantas de cultivo contienen un porcentaje menor del 0,2% de THC, estas plantaciones están autorizadas para usos industriales, de biomasa o semillas”, señala el letrado.

En este sentido, el doctor García recuerda que “el hecho de que algo se legalice no significa que vaya a consumirse más, algo que podemos observar en muchos países donde el cannabis está regularizado y no ha habido un aumento de consumo en la población”. Sin embargo, admite que “aparece un aumento del consumo durante el primer año de legalización porque a alguna gente le entra curiosidad por probar lo que antes era ilegal, pero luego no siguen consumiendo”. En contraposición, el psicólogo y director de la Fundación Hay Salida (FHS), Antón Durán, sentencia que “el consumo de cannabis está abierto a debate y si fuera legalizado, probablemente aumentaría, como ha pasado en los países que ya se ha legalizado”.

En el caso del uso terapéutico, el doctor García cita y enumera las múltiples utilidades del consumo de cannabis a través de tratamientos que se llevan a cabo en la Clínica Kalapa. “Esta sustancia se emplea, tanto con THC como con CBD, para tratar cualquier tipo de dolor, enfermedades neurodegenerativas como párkinson, alzhéimer, epilepsia refractaria (sobre todo en niños), pacientes con cáncer, enfermedades inflamatorias intestinales, niños con autismo (tengan o no epilepsia asociada), enfermedades de la piel como la psoriasis, trastornos puros de ansiedad o ansiosos-depresivos y déficit de atención e hiperactividad, entre otros”, sostiene.

Además, el experto subraya que estos métodos también son muy utilizados para tratar a niños con enfermedades raras que en la actualidad no cuentan con ningún tipo de tratamiento convencional. Por su parte, el equipo médico del centro de información sobre el uso terapéutico del cannabis, Medcan, añade que también es ampliamente empleado para la artritis, asma, glaucomas, esclerosis, insomnio, fibromialgia y en general para los efectos secundarios de las terapias convencionales.

En cuanto a las vías de administración, el experto indica que “el cannabis tiene más que muchos fármacos, y puede suministrarse por vía sublingual en forma de aceites (es lo que más se conoce), oral (cápsulas), rectal (supositorios), parches transdérmicos, vía tópica (crema), inhalado, intravaginal para tumores de útero e incluso para los dolores típicos asociados a la menstruación (supositorios)”. Lejos de lo que piensa la gente, se pueden llevar a cabo tratamientos con todos los componentes de la planta y no “estar colocado” absolutamente nada, recalca el experto. “No tengo ningún paciente que vaya colocado”, asevera.

“Nunca nadie ha muerto por intoxicación aguda de THC, por ejemplo, algo que sí ocurre habitualmente con el alcohol, que además es legal”. Así lo defiende el doctor García, que, además, añade que “18 personas mueren al día por relación directa al consumo de alcohol”. Sin embargo, en cuanto al consumo regular, el vocal es contundente. “Como todas las sustancias, que algo sea beneficioso no significa que podamos abusar de ello, es decir, se vuelve perjudicial si se abusa de ello”, denuncia.

En este sentido, el psicólogo de la FHS afirma que “cualquier persona puede desarrollar una adicción al cannabis, ya que se asienta sobre una base genética y otra ambiental”. Aunque la mayoría de adicciones que tratan en la organización guardan relación con el alcohol, la cocaína o el consumo de ambas, “por detrás encontramos la adicción al cannabis y a los hipnosedantes”, explica el psicólogo.

En concordancia con el director de FHS, el doctor García señala que “una persona que consume cannabis de manera descontrolada durante toda su vida puede tener algunos problemas, sobre todo en el área de la memoria”. Sin embargo, el experto de la OEDCM defiende que, “aunque un menor no tiene que estar consumiendo cannabis de manera lúdica, el mayor problema en la actualidad no es el consumo de cannabis, sino la ingesta de alcohol, algo que socialmente no se afronta”. Durán, en cambio, discrepa y recuerda que “según la última encuesta realizada a nivel nacional, las personas de entre 15 y 24 años son los que más cannabis consumen”, por lo que sí es un problema en los menores de edad, según Aarón Elías Castro Pulgar.



 
 

Semanario El Venezolano – Edición Internacional, del 04 al 18 de agosto de 2022

 
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