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Puerto de Manzanillo en Panamá convertido en plataforma para exportar cocaína a Europa

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La Guardia Civil española ha participado en la macrooperación policial internacional que, en las últimas semanas, ha permitido desmantelar un “supercartel de la cocaína” formado por narcotramas independientes, pero interconectadas, a las que se considera responsables de introducir un tercio de esta droga que se mueve en Europa, según estimaciones de Europol, la agencia policial de la UE. Entre los 49 arrestados se encuentran seis de los catalogados como “señores de la droga”, todos ellos capturados en Dubái, emirato del golfo Pérsico al que la Agencia Antidroga de EE UU (Drug Enforcement Administration-DEA) considera un paraíso para delincuentes internacionales. Se trata del británico Ryan James Hale; el panameño Anthony Alfredo Martínez Meza; el ciudadano de origen bosnio Edin Gacanin, Zouhair Belkhair, Hoesny Ajaray y Rabhioui Bourfa, estos tres últimos de ascendencia magrebí. En la llamada Operación Desert Light, además de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, han participado las policías de Países Bajos, Francia, Bélgica y Dubái, coordinadas por Europol, y ha contado con la colaboración de EE UU, Reino Unido y Bulgaria.

El panameño Anthony Alfredo Martínez Meza tiene varias empresas registradas en Panamá, incluidas MACHINA SUMINISTRO INTERNACIONAL, INC., JPM INT,SA. y FRANCISCO MARTÍNEZ, SA.

La ciudad-emirato de Dubái, con sus 3,4 millones de habitantes y altísimo nivel de vida, se ha convertido en el último lustro en un santuario para grandes capos de la droga, pero también para blanqueadores de capitales, ciberdelincuentes y fugitivos de todo tipo. El lujo sin medida les permitía gastar sin pudor sus grandes beneficios amparados en la supuesta impunidad en la que se sentían por las grandes dificultades que las justicias de otros países tienen para conseguir su colaboración, a pesar de que Emiratos Árabes Unidos, país del que forma parte, pertenece a Interpol, al igual que la mayoría de Estados árabes. “Si se elabora una lista con los diez HVT [siglas en inglés de “objetivos de alto valor”, definición utilizada en la jerga policial internacional para referirse a los delincuentes más buscados], todos estarán allí”, señalan fuentes de la investigación, que considera que los resultados de la Operación Desert Light van más allá de las importantes incautaciones de droga realizadas en los últimos años en varios puertos de Europa a este supercartel, y que se cifra en más de 30 toneladas de cocaína: “En menos de dos semanas, entre el 8 y el 19 de noviembre, hemos detenido en Dubái a seis de esa lista de 10”, informó Óscar López-Fonseca en EL PAÍS.

Fue precisamente una de esas incautaciones, el hallazgo durante una inspección rutinaria de 698 kilos de esta droga en un contenedor en el puerto de Valencia en marzo de 2020, la que puso a la Guardia Civil sobre la pista de una de estas tramas, cuyos cabecillas se escondían en Dubái. Como se trataba de lo que en la jerga se conoce como un envío ciego (sin conocimiento de las empresas propietarias del contenedor o de la mercancía legal que transporta), entonces no hubo detenidos. Sin embargo, sí permitió a la UCO constatar la existencia de “una organización criminal que estaba introduciendo contenedores con cocaína en su interior a través de los puertos de Barcelona, Valencia y Algeciras”, según destacaba el Ministerio del Interior este lunes en una nota.

La investigación se dirigió entonces en dos direcciones. En primer lugar, a Barcelona, destino final del contenedor. Las pesquisas permitieron localizar en esta ciudad a la red encabezada por un ciudadano búlgaro ―también catalogado como “objetivo de alto valor” y ya detenido anteriormente por un alijo descubierto en Algeciras― y en la que participaban presuntamente otras cuatro personas, entre ellas una trabajadora del puerto de la capital catalana que facilitaba la entrada y salida de los contenedores con la droga. Todas ellas han sido detenidas en la Operación Faukas, como la Guardia Civil bautizó la parte de su investigación.

Marbella era el segundo foco de atención policial y donde supuestamente la narcobanda que había intentado introducir la cocaína intervenida en Valencia intentaba blanquear los ingentes beneficios que le reportaba el tráfico de droga. Allí, la UCO ha desmantelado ahora una trama, con la detención un ciudadano británico, que había lavado 24 millones de euros principalmente con la compra de inmuebles, pero también de objetos de lujo como joyas y vehículos de alta gama, entre ellos un Lamborghini Urus, valorado en cerca de 300.000 euros. Junto a él han sido arrestadas otras cinco personas, entre las que se encuentran abogados y asesores financieros, según detallan fuentes cercanas a las pesquisas.

Una de las pistolas intervenidas en España dentro de la Operación Faukas, en una imagen facilitada por la Guardia Civil.

A esta segunda parte de la trama, los agentes llegaron gracias al análisis de mensajes intercambiados por algunos de sus miembros en los chats de la aplicación de telefonía Sky ECC, presuntamente utilizados por las mafias del crimen organizado de todo el mundo para comunicarse sin que sus conversaciones sean interceptadas por la policía, pero que recientemente ha sido desencriptada por expertos de Francia, Bélgica y Países Bajos. Entre los 900 millones de mensajes desentrañados aparecían varios de una persona que utilizaba el alias de Robo y en los que hablaba del alijo de Valencia, mostrando especial interés en saber si la pérdida del alijo había sido fruto de una operación policial o el robo de otra organización criminal.

La Guardia Civil pudo identificar al tal Robo como Ryan James Hale, un narcotraficante británico vinculado con el clan irlandés de los Kinahan, uno de los grupos mafiosos más importantes del narcotráfico, algunos de cuyos integrantes han sido detenidos en España. Junto a él también se puso nombre a la persona que usaba el alias Hassan en esas comunicaciones. Se trataba de Anthony Alfredo Martínez Meza, también asentado den Dubái, y que se encargaba presuntamente de surtir de cocaína a los seis señores de la droga, para lo que fletaba barcos cargados de esa droga desde el puerto de Manzanillo, en Panamá. De las conversaciones, los agentes concluyen que entre ambos podían haber introducido en España en los dos últimos años 10 toneladas de cocaína.

Las pesquisas revelaron, no obstante, que España era solo una de las vías de entrada de la droga en Europa, y que el supercartel introducía también importantes alijos a través de los puertos de Ámsterdam (Países Bajos) y Amberes (Bélgica). La Guardia Civil asegura en una nota que la intención de los narcos era “inundar” el continente con esta sustancia, de la que controlaban “un tercio del mercado total, lo que hace del cartel una verdadera ballena en el mundo del narcotráfico global”.

Las detenciones de los seis señores de la droga y otros miembros de sus organizaciones fueron realizadas de forma coordinada entre el 8 y el 19 de noviembre en España, Francia, Bélgica y Países Bajos, que concluyeron con el arresto de 49 personas, 13 de ellas en España. Las redadas en España se han desarrollado en Málaga, Madrid y Barcelona, donde también hubo 21 registros. En estos fueron intervenidos más de medio millón de euros en efectivo, tres armas cortas y numerosos bienes de lujo. En paralelo, la policía de Dubái procedía a los arrestos de los seis presuntos cabecillas de las diferentes tramas. En el caso de Hale y Martínez Meza, a instancias de la justicia española.

A petición de las autoridades holandesas, fueron detenidos Gacanin y Belkhair. Al primero se le acusa de participar en el intento de introducir en Países Bajos más de 2.500 kilos de cocaína y 7.800 de drogas de diseño. Al segundo se le vincula con seis alijos descubiertos entre octubre de 2020 y febrero de 2021 en este país que sumaban cerca de 2.000 kilos de cocaína. Los otros dos últimos señores de la droga arrestados, Ajaray y Bourfa, eran buscados por Francia y Bélgica. Por todo ello, la Guardia Civil ha calificado este lunes la operación de “hito histórico” al considerar “un hecho sin precedentes” las detenciones de Dubái que, en su opinión, empieza a dejar de ser un “santuario” del crimen organizado.

@rickymiranda18♬ sonido original – rickymiranda18

Contenedor de ‘coca’ perdido

Era marzo de 2020. La Guardia Civil localizó en el Puerto de Valencia un contenedor cargado con 698 kg de cocaína. No pudieron detener a nadie. No había ninguna pista de la que tirar. El tiempo pasó, y ahora se ha sabido que aquel contenedor perdido permitió a la Guardia Civil abrir el melón de una de las mayores operaciones contra el narcotráfico en toda Europa.

“En febrero de 2021 nos dimos cuenta de que detrás de ese contenedor estaban los principales narcotraficantes a nivel mundial. Vimos que era algo muy grande”, relata a la SER el comandante jefe del Grupo Central Antidrogas de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Álvaro Montero. Llegaron a esa conclusión gracias a que lograron descifrar las conversaciones encriptadas de un clan afincado en la Costa del Sol. Estos narcos se comunicaban a través de sistemas de encriptados, en concreto dos, el primero EncroChat, el conocido como el WhatsApp secreto de los narcos y también, a través de Skype. Pero la Guardia Civil logró entender sus conversaciones y “gracias al análisis de nuestros agentes en la EUROPOL nos dimos cuenta de que ese contenedor que se localizó en Valencia en 2020, y que podía parecer uno más, podía ser algo muy grande, teníamos la oportunidad de llevarnos por delante a los números 1 mundiales de la droga que estaban ocultos en Dubái”, informó Javier Bañuelos en Cadena SER.

Y así fue. En un “hito histórico en la lucha contra el narcotráfico global”, según la Guardia Civil se ha conseguido descabeza un súper cártel que controlaba cerca de un tercio de toda la cocaína que entraba en Europa, una operación internacional coordinada con la EUROPOL, que se ha saldado con la detención simultánea de 49 personas, entre ellas, seis Objetivos de Alto Valor, que se refugiaban en este emirato con la convicción de sentirse a salvo.

Uno de los detalles más importantes de la Operación FAUKAS llevada a cabo por la Guardia Civil ha sido la detención de persona clave, que permitía que los contenedores de droga entrasen a España sin ser detectados. Se trata de una mujer que trabajaba en el Puerto de Barcelona, “se encargaba de posicionar los contenedores”. Era el enlace que necesitaban los narcos para colar su mercancía. Desde ese puesto tan sensible esta mujer contactaba con otros dos exempleados que trabajaban como estribadores – un ciudadano búlgaro y otro español- que formaban parte de esta red criminal, y que “también han sido detenidos”, según confirma el comandante jefe del Grupo Antidroga. No es una detención más “porque la corrupción en los puertos hace mucho daño, es un problema muy grave”, añade, por eso este arresto es muy importante porque “gracias a esta detención vamos a poder cortar, durante al menos un tiempo, la corrupción en el puerto de Barcelona” porque la detenida también daba soporte a otras redes de narcotraficantes.

En el verano de 2021, la Guardia Civil se puso manos a la obra, iniciaron los trámites judiciales para poder desmantelar este grupo criminal. Pero la red era mucho mayor de lo esperado. Había conexiones por todo Europa. Estos capos tenían negocios en Holanda, Francia y Bélgica. Y tenía otra cosa más en común. Todos vivían en Dubái. Incluido el líder de esta organización criminal que operaba en España, un ciudadano británico vinculado a la Costa del Sol y que tuvo que abandonar España por un intento de secuestro. Esta persona ha sido uno de los principales investigados de la Guardia Civil. Es, de hecho, uno de los dos objetivos de alto valor arrestados por la Guardia Civil, detenido en Dubái, aunque se han iniciado ya los trámites para ordenar su extradición a España.

 

Para estos ‘señores de la droga «su único lugar seguro era irse a Dubái, allí vivían a todo lujo”, advierte el comandante jefe de la Guardia Civil, Álvaro Montero. “Se acabó la época de la Costa del Sol. Lo súper capos se han movido a Dubái porque allí se encuentran muy cómodos, allí se reúnen, desde allí dan la salida de contenedores… Pensaban que iban a ser intocables, que no seríamos capaces de extraditarles, pero a partir de hoy eso ha cambiado”.

Para el máximo responsable del Grupo Antidroga en la Guardia Civil esta operación ha supuesto un “éxito muy grande” porque se ha conseguido “descabezar una gran organización criminal, aquí en España se les ha cortado todas las vías logísticas y se les ha quitado todo el dinero posible”.

En el curso de la investigación se han recuperado más de 30 toneladas de cocaína “con las que pretendían inundar Europa”. La droga venía desde Panamá y entraba a Europa por los puertos de Barcelona, Valencia y Algeciras. La Guardia Civil consiguió identificar al proveedor de la droga en origen, un ciudadano panameño también afincado en Dubái, que sería responsable de la introducción de la droga en el Puerto de Manzanillo (Panamá) y que igualmente mantenía contactos con el resto de barones en el emirato.



 
 

Semanario El Venezolano – Edición Internacional, del 04 al 18 de agosto de 2022

 
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