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Panamá

Patrick Vollert y otros influencers panameños pierden su “esplendor” engañando a sus seguidores

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Por Maite González

Dentro y fuera de Panamá abundan influencers que, puede decirse, se dedican como negocio a vender ilusiones y un privilegiado mundo de lujo y éxitos inexistentes, pero que realmente son mera fábula «compradas» por sus seguidores, muchos de los cuales sueñan ser como ellos.

En lo deportivo, los narradores Julio Shebelut y Roberto «Datitos» Rivera se han unido a esa ola de los llamados influencias que gracias a las redes sociales han aparecido tanto en Panamá, como en otros lugares del mundo, en los últimos tiempos, una ola a la que también se ha unido el actor Patrick Vollert.

 

Panamá es uno de los países del continente americano donde hay un alto número de personas ejerciendo la actividad periodística o que se autodenominan periodistas, sin estar facultados en periodismo por alguna universidad.

El simple hecho de haber trabajado durante años en redacciones de periódicos o en otros medios de comunicación, ha llevado a algunos a hacerse llamar periodistas o considerarse profesionales del periodismo.

Antes de ser actor e influencer, Patrick Vollert tuvo meritorios inicios como futbolista. Su padre fue agente y representante, especialmente de jugadores que no contaban con la licencia que entonces exigía la Federación Internacional de Fútbol Asociado​ ​(FIFA), teniendo en ese terreno una efectiva gestión.

El padre de Vollert constituyó y levantó una bonita familia, impulsando los inicios de su hijo en el fútbol. El actor jugó en su juventud en el Alianza Fútbol Club, uno de los equipos de la primera división de Panamá con menos brillo. Tuvo también una buena relación con la Federación Panameña de Fútbol, presidida entonces por Pedro Chaluja, uno de los directivos más deshonestos que ha pasado por la FEPAFUT. Vollert tuvo también importantes contactos con la FIFA a nivel internacional, con los medios de comunicación y en lo político con el igualmente deshonesto Gobierno del expresidente Ricardo Martinelli.

Pero Patrick Vollert no está mostrando la verdadera realidad a sus fanáticos. Hace poco anunció con unas fotografías en su cuenta en Instagram, gráficas que luego borró, su arribo a la ciudad española de Barcelona. Pero olvidó decirle a aquellos que lo siguen en las redes sociales y que envidian su vida, que él ya había vivido en esa ciudad con una exnovia, mucho antes de regresar a Panamá.

El actor suele comentar poco del origen colombiano de sus padres y de su nacionalidad colombiana, prefiriendo destacar siempre que nació en Hamburgo, Alemania.

Más que como futbolista, el actor se dio a conocer y saltó a la fama en Calle 7, exitoso programa del Telemetro, canal 13 de Panamá, que le sirvió también como trampolín para ser modelo e intentar superar los estereotipos, por su no muy alta estatura y sencilla contextura, distinta a aquello que habitualmente se ve en modelos europeos.

La comedia romántica panameña Donaire y Esplendor (2017) fue la que le valió el título de actor. Allí compartió escena con Gaby Garrido, su actual pareja, panameña que se dio a conocer por haber ganado un reality show hace unos años en Colombia, quien hacía de Donaire, mientras que Vollert interpretaba el papel de Esplendor.

Gaby cambió su atractivo look de morena por uno de rubia peliteñida que quizás no le sienta tan bien, al más puro estilo Shakira-Piqué.

Patrick ahora intenta abrirse paso como pionero de la diáspora de jóvenes que han dejado de conseguir oportunidades en Panamá y ha tenido que emigrar a otros países. El actor da prácticamente a entender que se ha visto forzado a irse a España, a una ciudad para él casi desconocida, cuando realmente estuvo antes allí viviendo con su entonces pareja.

Aparentemente desde el Barrio Gótico de Barcelona, continuaría respondiendo a los fanáticos que envidian y suelen preguntarle por sus zapatillas y por la ropa que lleva puesta. Algunos de sus seguidores hasta, con esmero, le ofrecen el apoyo de familiares en la ciudad española, donde anteriormente Vollert vivía.

El actor, al parecer, ya había planeado con mucha anticipación su mudanza a España, donde había comprado una motocicleta y preparado el alquiler de un apartamento. Sin embargo, ha preferido mostrar otra realidad a sus seguidores y patrocinantes en Panamá y Colombia.

Habría que preguntarle tanto a Vollert como a muchos otros influencers si pagan impuestos en los países en dónde venden publicidad, pues en muchos casos, los influencers parecen estar engañando a sus fanáticos, pero también evadiendo impuestos. La misma pregunta habría que hacerle a Julio Shebelut y Roberto «Datitos» Rivera, para saber cómo y en donde declaran sus impuestos por la venta de publicidad.

Patrick Vollert es meritorio por su esfuerzo, pero la falsa ilusión creada a sus fanáticos, como hacen otros vendedores de sueños, sí que es algo que no se puede aplaudir.

Muchos influencer en Europa están hoy en tela de juicio por sus engaños, acusados de vivir a costa de la publicidad engañosa que venden y señalados de presionar a patrocinantes para disfrutar de privilegios, como restaurantes, vestimenta de marca, hoteles de lujo y una vida de magnates que de otra manera no pudieran tener.

Patrick, su hermano y su pareja no parecen haber sido completamente honestos con su público y sus patrocinantes, manteniéndolos bajo engaño, sin decirles cuáles eran sus verdaderos planes, que consistieron en salir de Panamá, haciendo escala en Bogotá, para luego viajar a Europa, como muy anticipadamente ya lo tenían previsto. Posiblemente intentaron así seguir conservando a los patrocinantes que todavía anuncian con ellos en Panamá, patrocinios por los que no se conoce bien si pagan impuestos.

Panamá

Los orígenes del caso que llevó a la liquidación del AllBank en Panamá

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El nuevo fraude bancario que golpea a Panamá tiene sus orígenes en octubre de 2011 cuando el banquero venezolano Víctor Vargas Irausquín estableció su propio banco en la nación centroamericana con el que completó una estructura financiera que hoy es señalada de fraudulenta.

Entidades del grupo rotaban el mismo dinero para respaldar las reservas y depósitos, burlando los sistemas de supervisión de cinco países, entre ellos el panameño.

En el 2019 estalló el escándalo por el nuevo fraude bancario, dando inicio a un proceso de liquidación forzada por insolvencia donde hay más de 182 millones en activos en riesgos, de los cuales 175 millones de dólares son depósitos de clientes o cuentahabientes.

En Panamá, Vargas Irausquín abrió operaciones bajo el nombre de AllBank y la casa de valores Plus Capital Market. Incluso el banco compró los derechos de un edificio para llamarlo Torre AllBank para dar prestigio a sus operaciones como los grandes jugadores de este mercado.

Todas las operaciones del grupo de Vargas Irausquin se coordinaban para jugar con las reservas, tal como se desprende de un reporte de intervención de la Superintendencia de Bancos de Panamá.

El diario Panamá América explicó que parte de los activos líquidos que respaldaban la operación de Panamá estaban en el Banco Orinoco de Curazao, el primero en ser intervenido y declarado en quiebra.

La otra parte de la estructura del banquero venezolano estaba en Antigua & Barbuda con el Boi Bank, República Dominicana con el Banco América (bajo intervención) y el Banco Occidental de Descuento en Venezuela (también bajo intervención).

En Panamá, de los 175 millones de dólares, 100.7 millones de dólares son de particulares que tenían 38.1 millones de dólares en depósitos a la vista y 51.7 millones de dólares en plazos fijos.

El 9 de septiembre de 2019, la Superintendencia de Bancos de Panamá tomó el control operativo y administrativo del AllBank Corp., afirmando que la operación ponía en riesgo la seguridad de las acreencias confinadas por los clientes en el banco.

El principal riesgo que identificó la Superintendencia de Bancos era que la cuarta parte de los activos líquidos y los servicios de custodia de una tercera parte de las inversiones en valores de AllBank estaban el Banco Orinoco de Curazao, el cual estaba intervenido desde septiembre de 2019. Ya estaba claro el nuevo fraude bancario de Vargas.

La Superintendencia de Bancos de Panamá también encontró que el AllBank refleja una fuerte debilidad de la salud de la cartera de préstamos, lo que sumado a una frágil gestión de Gobierno Corporativo, establecen un modelo de gestión que se torna inviable.

El 8 de noviembre de 2019, la Superintendencia de Bancos de Panamá ordenó la liquidación forzosa de AllBank debido a que la situación financiera, operacional y de gobierno corporativo del banco no procedía reorganizarlo o intentar su venta a otro banco.

El liquidador designado para AllBank fue Rafael Moscarella Valladares quien en su informe de intervención había determinado la insostenibilidad del banco como un negocio en marcha.

Moscarella Valladares alegaba la incertidumbre sobre la disponibilidad de sus activos, abriendo una duda razonable sobre la solvencia y liquidez del banco.

Durante el proceso de corrección, «AllBank no logró proponer soluciones a corto plazo, sino reiteradas evasivas y plazos, y condiciones inviables que le permitirían seguir con su riesgoso actuar, incluyendo las evasivas de los bancos del Grupo».

Otro elemento que obligó a la Superintendencia a forzar esta liquidación, es que desde octubre de 2018 se presentaban reportes de recurrentes reclamaciones de ciertos clientes de AllBank.

Las denuncias eran por renovaciones de plazos fijos no autorizados, por restructuraciones de términos y condiciones de manera unilateral, por no concesión de financiamientos con garantías de depósitos del mismo banco, pero sobre todo por instrucciones no atendidas de clientes, sobre transferencias de fondos depositados en el banco.

«Este hecho sugiere una inadecuada gestión de liquidez por parte de AllBank», advirtió el liquidador.

También se identificaron órdenes de pago desatendidas por importes significativos lo cual constituye un grave indicio de iliquidez.

La liquidación del AllBank ahora conduce a importantes bienes de lujos que Vargas Irausquin posee, entre ellas una mansión en la reconocida zona de playa La Romana en República Dominicana, entre otras excentricidades que conducen a la realeza española, según Primer Informe.

Según Carlos Tablante, quien fuera ministro del expresidente Rafael Caldera, Vargas Irausquín es “el banquero rojo” que operó en la compra de la Cadena Capriles para ponerla al servicio del chavismo.

También lo responsabiliza de haber escondido la fortuna de Alejandro Andrade, ex guardaespaldas de Hugo Chávez, hoy preso en Estados Unidos.

Asimismo, estuvo involucrado en los llamados Bonos del Sur con los que Hugo Chávez financió el Gobierno de los Kirchner en Argentina.

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Panamá

Las evidencias halladas por la fiscalía panameña para pedir el llamamiento a juicio de 50 implicados en el caso Odebrecht

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La fiscalía anticorrupción solicitó el llamamiento a juicio de 50 personas por presunto blanqueo de capitales relacionado con el caso Odebrecht en Panamá.

La fiscalía anticorrupción de Panamá argumenta su acusación a la entrega de sobornos por más de 100 millones de dólares por parte de la constructora brasileña para la concesión y pago de obras en el país centroamericano.

También pidió juicio para una persona jurídica o institución y el sobreseimiento para otras 29 personas, al remitir finalmente el voluminoso expediente de la investigación iniciada hace más de cuatro años a las instancias judiciales.

Según un comunicado del Ministerio Público en la investigación se pudo establecer que la caja no contabilizada de Odebrecht con su compleja estructura, usó la banca nacional e internacional en Panamá para transferir dinero ilícito a servidores públicos y sus familiares.

El dinero transferido que asciende a 100 millones de dólares, “impactaban directamente en la concesión y pago de obras que desarrollaba el conglomerado en nuestro país”, reza el comunicado publicado el lunes, según información de AP.

La fiscalía anticorrupción señaló que para ello los imputados utilizaron sociedades anónimas panameñas y extranjeras, testaferros o interpuestas personas, seguros, contratos ficticios y financiamiento de campañas políticas.

El comunicado del Ministerio Público no da nombres de los llamados a juicio, y algunos críticos exigieron que se revelaran las identidades de los imputados.

El Ministerio Público señaló que a lo largo de la investigación sobre el caso Odebrecht en Panamá se recuperó para el Estado 49,5 millones de dólares, de los cuales 37,8 millones corresponden a los adelantos efectuados por Odebrecht como parte de una multa acordada por 220 millones.

Agregó que otros 36,6 millones fueron aprehendidos y que incluyen bienes y dineros de los imputados.

Indicó que durante el curso de la investigación también se celebraron ocho acuerdos de colaboración eficaz y 11 acuerdos de pena con sentencia condenatoria.

Odebrecht admitió a finales de diciembre del 2016 haber pagado casi 800 millones de dólares en sobornos en 12 países de Latinoamérica y África para acceder a más de un centenar de obras multimillonarias, según el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

En el caso de Panamá, la gigante brasileña pagó sobornos por más de 100 millones incluido el periodo de 2009-2014 en que gobernó Ricardo Martinelli, según las investigaciones.

También habría realizado aportes a campañas electorales, como al partido del entonces candidato a vicepresidente Juan Carlos Varela en los comicios de 2009, por lo cual el exmandatario (2014-2019) está enfrentando actualmente un proceso.

Dos hijos del expresidente Martinelli fueron implicados en el caso Odebrecht, aunque ellos rechazan los señalamientos.

Odebrecht, que llegó al país durante el gobierno Martín Torrijos (2004-2009).

La empresa se convirtió en la mayor contratista del Estado y formó parte del consorcio que construyó las líneas 1 y 2 del Metro de Panamá, puestas en funcionamiento al final de la administración de Martinelli (2014) y de Varela (2019), respectivamente.

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Panamá

Cronista evoca la vida y obra del exdictador panameño Omar Torrijos

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David y Goliat en el canal de Panamá

Por Rafael Fraguas
El País

De los numerosos géneros del periodismo, el que más se aproxima a la literatura es, sin duda, el de la crónica. Así lo demuestra su base narrativa que, unida a su despliegue descriptivo, redondea con colores, olores y sabores aquello que secuencialmente relata, ceñida a una actualidad apremiante o pretérita, pero nunca distante. La mirada que la crónica proyecta sobre los hechos incorpora un dinamismo propio que, en manos de los maestros, genera una sensación de totalidad que traslada de un tirón a quien la lee hasta el origen mismo de los hechos tratados. Ningún otro género periodístico procura tal vitalidad.

El cronista es, en este caso, Zoilo Gutiérrez Martínez de la Vega, periodista asturiano cuya veteranía, adquirida en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador y Paraguay, se cinceló durante cinco décadas también sobre tierras centroamericanas: allí fue destinado como redactor y delegado luego de la agencia española de noticias EFE, una de las diez grandes agencias informativas mundiales. Sobre el terreno, Zoilo Gutiérrez acuñó una experiencia irrepetible que, ahora, ofrece al lector en un libro de los que imprimen carácter: Las guerras del general Omar Torrijos, que lleva por subtítulo La reconquista del Canal de Panamá.

Dictador nacional-progresista panameño “convicto, confeso y converso”, como a sí mismo se reconocía, Torrijos descendía del general y político liberal español fusilado en 1831 en la playa de Málaga por la reacción absolutista de Fernando VII.E l futuro líder panameño había nacido en Santiago de Veraguas, agro de Panamá, en febrero de 1929, octavo de una familia con 12 hijos, compuesta por los maestros José María Torrijos y Joaquina Herrera. Infancia y adolescencia entre estrecheces, Omar, accede a una beca para la Guardia Nacional. Asciende velozmente. Casa con Raquel Pauzner, con la que tuvo dos hijos y una hija. La represión dirigida por él contra una manifestación estudiantil le deja una honda huella. Transformará la Guardia Nacional de represora en fuerza pacificadora. A finales de los años 60, ya como líder de su país, será mentor, autor y campeón de una de las mayores gestas políticas –con armas diplomáticas- de la historia contemporánea del hemisferio americano: la de recobrar para su país el canal transoceánico de Panamá, en manos estadounidenses desde 1904.

Puede leer el texto completo en El País

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