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Panamá

Hermano del yerno de Laurentino Cortizo suscribió convenio con el Ministerio de Cultura de Panamá en posible violación de la ley

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El Ministerio de Cultura de Panamá firmó en el mes de enero de 2020 un convenio de cooperación cultural con la empresa Desarrollos Dobó, S.A. para la realización del Barro Fest 2020, evento que buscaba rescatar la “Junta de Embarra”, una de las tradiciones más arraigadas en el interior del país.

Según el acuerdo, este tipo de iniciativas se realizan con el propósito de lograr la inscripción de la tradicional actividad en la lista de Salvaguarda del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), informa elpublique.me.

El Barro Fest 2020 se realizó el 7 y 8 de febrero en el distrito de Pedasí, provincia de Los Santos.

El convenio fue firmado por el Ministro de Cultura Carlos Aguilar y Luis Felipe Henríquez Portuondo, por parte de la empresa Desarrollos Dobó, S.A., y tuvo vigencia durante el año 2020.

Ministro de Cultura Carlos Aguilar y Luis Felipe Henríquez Portuondo en firma de acuerdo

Llamó la atención que Henríquez Portuondo, representando a Desarrollos Dobó, S.A., firmase un convenio con un órgano de Gobierno de Panamá, especialmente cuando se trata del hermano de Juan Manuel Henríquez Portuondo, yerno del presidente panameño Laurentino Cortizo.

Juan Manuel Henríquez Portuondo, junto al presidente Laurentino Cortizo

Ambos hermanos figuran como directores de Brainpower Group, S.A., una compañía que se autodefine como de “consultoría y gestión de proyectos”, que posee un perfil en instagram con muy pocos seguidores y es presidida por Luis Felipe Henríquez Portuondo.

Según la web de la consultora, Juan Manuel Henríquez Portuondo posee una licenciatura en ciencias en ingeniería industrial (Universidad de Purdue), maestría en ciencias en gestión de ingeniería (Universidad de Louisville). Trabajó como Gerente General de la Hacienda Santa Mónica, en Grupo VerdeAzul, desde 2013 hasta 2020, donde fue responsable del desarrollo del Plan Maestro de uso mixto y el desarrollo residencial de la primera fase, así como de los negocios agropecuarios del Grupo.


Entre 2004 y 2013 ocupó varias posiciones en Copa Airlines, iniciando como Analista de Planificación Corporativa y Alianzas Estratégicas, luego como Gerente Sr de Revenue Analysis y finalmente como Gerente Sr de Financial Planning & Analysis

En 2007 fue Agregado Comercial para la Embajada de Panamá en Washington D.C., Estados Unidos, año en el que se firmó el Tratado de Promoción Comercial Panamá – E.E.U.U.

Luis Felipe Henríquez Portuondo, por su parte, según la misma web, cuenta con una Licenciatura en Ciencias en Ingeniería Industrial (Universidad de Purdue), Master in Business Administration (EAE Business School – Universidad Politécnica de Catalunya en Barcelona, España). Actualmente es Gerente de Operaciones en la fiduciaria Capital & Assets Fiduciary Services. Trabajó como Gerente General de Grupo Manolo desde 2013 hasta 2020, donde fue responsable de la operación de la cadena de restaurantes Churrería Manolo y su centro de producción y distribución.

Entre 2006 y 2010 ocupó varias posiciones en Banco Continental y Banco General, donde fue parte del equipo de Tesorería que manejaba un portafolio de más de $1.6 billones

Cuenta con licencia de corredor de valores y analista del Mercado de Valores de Panamá.

Los hechos muestran que Luis Felipe Henríquez Portuondo pudo haber incurrido en un ilícito, según las leyes de Panamá, o al menos haberse valido de las influencias de su hermano, yerno del presidente de Panamá, para suscribir un convenio con el Ministerio de Cultura panameño. Queda en el aire la interrogante de si los hermanos han suscrito otros acuerdos con el Gobierno de Laurentino Cortizo, por cuáles cifras y cuál ha sido el alcance de esos convenios.

Otras controversias

Pero no se trata de la única controversia en la que ha figurado Juan Manuel Henríquez Portuondo. El FBI le ha puesto cuidado a un posible soborno de magistrados en Panamá y en el radar de su investigación han aparecido el ex-ministro Alberto Vallarino y Henríquez Portuondo.

La agencia policial escarba en las supuestas coimas a la Corte Suprema a cambio del fallo que redefinió el testamento del difunto multimillonario estadounidense Wilson Charles Lucom.

Un reporte de Wren Greaney, investigadora asociada a la organización Consejo de Asuntos Hemisféricos, de Estados Unidos, da cuenta que hace varios meses el Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), supo de las ‘actividades fraudulentas’ relacionadas con el testamento del millonario estadounidense Wilson Charles Lucom, y abrió una investigación que podría derivar en la imputación de delitos como conspiración y blanqueo de capitales. En medio han aparecido los nombres de Alberto Vallarino y Juan Manuel Henríquez Portuondo, yerno del presidente Laurentino Cortizo.

De resolverse el caso en esa dirección, se abre la posibilidad de que vuelva a plantearse el destino de la herencia que dejó Lucom, entre otros, la Hacienda Santa Mónica, que él quiso dejar, por testamento, ‘a los niños pobres del país’. Hace algunos años Alberto Vallarino se adueñó de la hacienda y designó a Henríquez Portuondo, un panameño hijo de cubanos, como administrador.

El FBI empezó por investigar la corrupción que hubo en Panamá sobre el caso, luego individualizar la pesquisa para deslindar la responsabilidad que cabe a cada uno de los involucrados.

La agencia policial conoció del expediente debido a que los dueños de la empresa GPI (Grand Panama International), que habían adelantado un acuerdo de pago a Lucom por la tierra en litigio, tienen nacionalidad estadounidense.

Entre las cosas que ha pretendido descubrir el FBI, esta la forma ‘ilícita’ en que se traspasaron las acciones de Hacienda Santa Mónica, y el trato aparentemente abusivo al que fue sometido Richard Leheman, abogado y albacea de Lucom, según se lee en el reporte del consejo.

El documento destaca que en un principio la Corte Suprema de Justicia suspendió a Lehman el acceso a las cuentas de Lucom para defender el testamento de su cliente, obligándolo a utilizar sus propios recursos para sufragar los gastos del proceso.

Hace referencia, además, a la forma en que los terrenos de Santa Mónica llegaron a manos de una fundación de la que no se conocen los tenedores de las acciones. Y sobre el fallo recuerda que fueron los magistrados Oydén Ortega, Alberto Cigarruista y Harley Mitchell quienes de forma unánime tomaron la decisión de entregarle la herencia de Lucom a su viuda, Hilda Piza.

La validación del fallo por los nueve magistrados de la Corte, añade el informe, nunca se registró. También señala que, en 2010, Mitchell se almorzó en privado, al menos una vez, con el abogado de Hilda Piza (esposa de Lucom, entonces dueña de la fortuna y propiedades del fallecido), encuentro que, según algunos testimonios, ‘pudo contribuir a un posible caso de soborno’.

Se estima que, a su muerte, Wilson Lucom tenía una fortuna de aproximadamente $100 millones.

El Testamento

Wilson Lucom heredó parte de su fortuna a los niños pobres de Panamá.

La Sala Civil de la CSJ falló en forma unánime que la heredera de sus bienes sería HIlda Piza, su tercera esposa.

Informes de peritos indican que la firma de Piza pudo haber sido falsificada para que un tercero se apropiara de los bienes.

El extraño culto del yerno del candidato a la presidencia de Panamá Laurentino Cortizo

Juan Manuel Henríquez Portuondo, yerno del presidente Laurentino Cortizo, además de pertenecer al círculo de amistades de Alberto Vallarino y estar en la directiva de la Hacienda Santa Mónica, sería reconocido por tener encuentros licenciosos con otros caballeros, donde en sus reuniones desprovistas de pudores, sin la presencia de damas, darían rienda suelta a su imaginación.

Sería un ritual obligatorio para poder formar parte de su especie de logia espartana, con dotes de misoginia, rendir siempre culto a la naturaleza masculina y todo el simbolismo que cuanto a esta haya.

Para saber más de la Hacienda Santa Mónica repasamos este artículo escrito por Wesley W. Hoyt en el diario La Estrella de Panamá el 13 de septiembre de 2015.

Se robaron la Hacienda Santa Mónica
Domingo 13 de septiembre de 2015
Wesley W. Hoyt

Me llamo Wesley W. Hoyt, fui fiscal adjunto de EE.UU. Me reuní personalmente con el Sr. Lucom en más de una ocasión para negociar a nombre de Grand Panama International, Ltd. (‘GPI’), en septiembre de 2005.

La saga de la herencia de Wilson Lucom lleva 10 años. Hay una controversia en cuanto a quién pertenece la Hacienda Santa Mónica, S.A., hacienda patrimonial de Panamá en la provincia de Coclé. Hay un acuerdo de larga data entre el Sr. Lucom y Grand Panama International, Ltd. (‘GPI’, una empresa urbanizadora de bienes raíces) para comprar la hacienda; en 2005 se firmó un contrato que incluyó un depósito.

Es interesante que dos miembros del más alto tribunal acudieran a los medios para argumentar sus posiciones. ¿Será que al fin los alcanza el escándalo para engañar a los niños pobres de Panamá?

Qué arrogancia de estos dos magistrados al decir que a Wilson Charles Lucom no le importaban los niños pobres de Panamá, únicamente por la manera en que malinterpretaron su testamento. ¿Podrían haber obtenido información privilegiada de la Herencia de Hilda Piza Lucom que les permitió malinterpretar el testamento del Sr. Lucom? ¿Podrían haber hablado con uno de los representantes respecto de su decisión de colocar la HSM en la Herencia de Hilda Lucom? ¿No entendieron que el 40 % del impuesto sucesorio de EE.UU. se aplicaba a la herencia de Hilda? ¿Crearon una carga tributaria de $60 millones porque ella era ciudadana estadounidense? Ahora, esta misma semana, nos enteramos que todos los bienes de Hilda fueron trasladados fraudulentamente a una fundación anónima panameña en un intento por eludir los impuestos, posiblemente con documentos antedatados que falsificaron con las firmas de Hilda después de su muerte. ¿Dónde termina la corrupción en el caso Lucom?

Gilberto Arias, hijo de Hilda y abogado panameño, me ayudó a elaborar este contrato. Hizo su aportación, porque quería estar seguro de que ‘se pudiera hacer valer legalmente’. Luego peleó contra el mismo contrato que me ayudó a elaborar. GPI hizo un pago inicial muy grande como depósito en garantía al Sr. Lucom, a tenor de las condiciones del contrato. GPI haría el cierre de la transacción.

Al ayudarme a redactar el contrato y luego impugnarlo, Gilberto Arias básicamente decía: ‘Ustedes, americanos estúpidos, pueden dar un depósito, pero el secreto es que no les permitiremos obtener una ganancia sobre su inversión en Panamá’.

Wilson Charles Lucom no tuvo hijos; adoptó a la hija de su primera esposa, Isabelle Lucom Clark, y ella es su única hija. Ella estaba muy al tanto y habló de la compra de HSM de GPI. Ha firmado una declaración jurada en la cual confirma su conocimiento de la validez de la compra de GPI.

El plan original de GPI incluía $4,5 mil millones en casas, parques, alojamiento con pensiones residenciales, hoteles, condominios, puertos deportivos y otros negocios. De no haber sido interrumpido por la avaricia de la familia-herederos Arias, y su abogado y otros ‘tras bambalinas’, el proyecto de la ‘Ciudad de Marca’ ya estaría terminado, con un impacto enorme para la economía de Panamá.

A cada magistrado de la Corte Suprema le pagaron para que reinterpretara el testamento del Sr. Lucom, y causara que todos sus bienes pasaran a Hilda Arias versus los niños pobres designados. Se verificó mediante un informe de la UAF, la policía financiera de Panamá. Uno de los abogados de la Asamblea de Panamá firmó una declaración jurada autenticando su observación de este informe del ‘rastro de dinero’, con otros testigos.

Hubo un momento en que el apellido Arias se conocía como campeón de la gente del común, pero ya no. Es realmente astuto como la familia Arias se ha beneficiado dos veces, puesto que obtuvieron todo el dinero del Sr. Lucom, cuando le compró la HSM a Hilda hace muchos años, y luego nuevamente obtuvieron mucho más dinero, cuando Hilda y su pandilla se robaron la hacienda de la herencia del Sr. Lucom para poder venderla barato.

¿Realmente quiere Panamá desincentivar la inversión de extranjeros que llegan con una gran esperanza y capital fresco para construir lo que podría ser ganancia para todos?

La hija de “Nito” está casada con Juan Manuel Henríquez Portuondo, quien es socio del empresario Alberto Vallarino, además de tener negocios y ser íntimo amigo de su hijo Diego Vallarino Lewis. Incluso un negocio de piedras preciosas sería manejado por Diego y Henríquez, conocido en el Club Unión y vicepresidente de Hacienda Santa Mónica, un discutido negociado de Vallarino, que ha estado envuelto en disputas legales. Por esto se piensa que con “Nito” de presidente, los negocios de Vallarino serían “intocables”.

Henríquez Portuondo estuvo en Copa Airlines y fue agregado comercial en la Embajada de Panamá en Washington DC.

La sustracción de arena natural en el tinglado de los codiciados terrenos de Juan Hombrón y varias operaciones inmobiliarias sospechosas en Costa del Este confluyen en el nombre del cubano-panameño Juan Manuel Henríquez. Henríquez practica una suerte de soberanía encima de costosas áreas de terreno de Panamá, bajo la ley del más fuerte.

Una exitosa empresaria del campo gastronómico y alimentario, panameña, pero quien realizó estudios superiores en Europa, recordaría muchas anécdotas de cuando estudió bachillerato en el mismo colegio elitista o como otros en Panamá prefieren decir, “yeyesón”, donde cursaba estudios la hija del precandidato presidencial Laurentino Cortizo y su yerno Juan Manuel Henríquez, entonces novios y hoy esposos.

Cuenta que allí, caso o no del yerno, había estudiantes con rencores, complejos y resentimientos, primero por ser pobres en un colegio de ricos y segundo, por ser objeto de burlas sobre su virilidad. El yerno, eslabón entre el “Clan Vallarino” y el precandidato “Nito” Cortizo, debería mucho de su crecimiento social y económico a su suegro. Algunos afirman que Henríquez, en un pleito judicial meses atrás, en el que denunció unas supuestas amenazas, nunca permitió le hicieran una auditoría forense a su teléfono móvil celular que permitiesen constatar su denuncia, despertando muchas dudas que algunos han asociado a dualidades y relaciones extrañas con el “Clan Vallarino” y hasta con alocados encuentros entre hombres en el Hotel Bristol.

La Ley 52/2007, conocida en España como Ley de Memoria Histórica, reconoce la injusticia que supuso el exilio de muchos españoles durante la Guerra Civil y la Dictadura. En consecuencia, la citada Ley en su disposición adicional séptima permitía la adquisición por opción de la nacionalidad española de origen a las personas cuyo padre o madre hubiera sido originariamente español y a los nietos de quienes perdieron o tuvieron que renunciar a la nacionalidad española como consecuencia del exilio. Acogiéndose a esta ley, Juan Manuel Henríquez Portuondo y sus hermanos Ricardo y Luis Felipe, de origen cubano, solicitaron tiempo atrás a la embajada de España en Panamá un pasaporte español. Juan Manuel Henríquez, como ya se sabe, es yerno del precandidato presidencial Laurentino «Nito» Cortizo. La solicitud del documento se habría dado con el fin de marcharse de Panamá, en la misma época en la que el expresidente Martín Torrijos se sintió traicionado por «Nito» Cortizo, quien formó parte de su gabinete de ministros.

Abuso de poder

Luego de ser detenido años atrás en un reclusorio policial de manera temporal, un ciudadano extranjero fue trasladado encadenado a eso de las cinco de la tarde por una de las avenidas más transitadas de Ciudad de Panamá e ingresado por la puerta trasera del edificio Avesa y de allí por ascensor al piso de la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada, presidida por el fiscal Nahaniel Murgas, quien ya se había marchado y había dejado instrucciones de tomarle declaración.

La fiscalía decidiría si le otorgaba una medida cautelar, que legalmente le correspondía al procesado, pero a la que no accedería de manera gratuita. El denunciante del caso era el comerciante Juan Manuel Henríquez Portuondo, apadrinado por su suegro Laurentino «Nito» Cortizo, precandidato presidencial del partido PRD.

El ambiente era dominado por el supuesto poder de Cortizo y su presunta amistad con el presidente de la Corte José Ayú Prado. Al detenido lo intentaban imputar por extorsión, sin haber recibido ningún bien material y sin haber sido capturado en flagrancia, como lo establecen los principios básicos del derecho. Para ahondar en el tema puede leerse este concepto, naturaleza jurídica y factores objetivos y subjetivos de la extorsión.

Las pruebas presentadas eran supuestas transcripciones de mensajes de texto (SMS), donde le exigían al querellante una presunta suma de dinero, bajo supuestas amenazas contra su integridad familiar. La cantidad que le exigían era al parecer tres veces menor que los ingresos mensuales del acusado.

Los mensajes estaban tal parece alterados y editados y nunca los accionantes pudieron demostrar técnicamente la implicación del acusado. Fueron presentados ante un notario, quien los “auténticó” y aceptados por la fiscalía como prueba, gestión realizada por miembros del bufete Morgan & Morgan. La defensa del procesado aceptó todos los argumentos de los accionantes y se dedicó únicamente a “negociar” la libertad con la Fiscalía y la DIJ, lo cual como ya se dijo, no fue concedida de forma gratuita.

El encausado se quejó de las condiciones de reclusión, traslado y de la situación infrahumana de otros detenidos. Sin embargo, lo que recibió a cambio fueron advertencias de no hablar mucho o continuaría detenido.

Después de tres horas de declaraciones y de intentos por imputarle delitos de extorsión y supuestas amenazas de muerte, bajo un clima sojuzgado por el poder de «Nito» Cortizo, la fiscalía ni siquiera admitió las supuestas amenazas de muerte, pues carecían de pruebas suficientes. La ausencia luego de Henríquez Portuondo de las experticias forenses, pusieron en evidencia que algo más albergaba el móvil del acusante, quizás, como algunos creen, ciertas preferencias de alcoba.

Por el mismo caso fue presentada una denuncia en la CIDH que vinculó a Juan Manuel Henríquez Portuondo con violaciones de derechos humanos, acoso, tráfico de influencias, amedrentamiento y otras situaciones ilícitas.

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Panamá

Envían de vacaciones a los fiscales Ruth Morcillo, Adecio Mojica, Zuleyka Moore y Nahaniel Murgas tras denuncia de exministra por simulación de hecho punible y otros delitos

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El procurador general de la Nación encargado, Javier Caraballo confirmó que cuatro fiscales superiores fueron enviados de vacaciones, tras una denuncia que interpuso la exministra de Educación, Lucy Molinar por presunta simulación de hecho punible y calumnia en actuaciones judiciales y otros delitos.

Se trata de los fiscales Ruth Morcillo, Adecio Mojica, Zuleyka Moore y Nahaniel Murgas, informó Catherine Perea en Telemetro.

La denuncia guarda relación con supuestas declaraciones del testigo protegido “Euro 14” sobre la investigación realizada del caso Granos del desaparecido Programa de Ayuda Nacional (PAN), que data de 2014.

El Ministerio Público abrió una investigación a raíz de esta denuncia.

Caraballo aclaró que la decisión de enviar a estos fiscales de vacaciones busca facilitar la investigación y no significa un adelanto de criterio respecto a la misma.

“Nosotros frente a la denuncia presentada tenemos que actuar como lo mandata la ley de manera objetiva y transparente, esa transparencia nos llevó a tomar la decisión administrativa de mandar de vacaciones a estos fiscales sin que esto signifique un adelanto de criterio respecto a la investigación penal. Nosotros lo que si consideramos prudente es que mientras se dan los primeras actos de investigación, los fiscales estén gozando de vacaciones”, sostuvo el procurador Javier Caraballo.

Caraballo detalló que los fiscales Ruth Morcillo, Adecio Mojica y Zuleyka Moore serán reemplazados por los fiscales Anilú Batista, Edwin Juárez y William Granados, respectivamente.

Aseguró que las investigaciones que adelantan estos fiscales no serán afectadas por esta decisión, ya que actúan en conjunto con un grupo de fiscales subalternos.

 

Murgas permanece en el Ministerio Público panameño pese a ser señalado en denuncias de corrupción judicial

Desde el año 2017 han aparecido en internet denuncias que ponen en entredicho la conducta del fiscal especializado en delitos de asociación ilícita, Nahaniel Murgas. Sin embargo el fiscal ha continuado cumpliendo funciones en el Ministerio Público panameño sin que se le haya abierto expediente administrativo disciplinario, ni penal, por todos los señalamientos en su contra.

Con el ascenso presidencial del Partido Revolucionario Democrático (PRD), en la figura de Laurentino Cortizo, el fiscal Murgas ha continuado formando parte de la fiscalía panameña, aunque poco se le nombra, después de haber sido de la mayor confianza de la exfiscal Kenia Porcell.

Algunos suponen que el fiscal a logrado tener la bendición del PRD, gracias a elevados padrinazgos dentro del partido y que también contaría con la bendición presidencial, por pasados favores concedidos al mandatario panameño y a miembros de su familia.

La podredumbre en el sistema judicial panameño es tan fétida que algunos en Panamá plantean irónicamente que deberían, como en el mundo de la música y el celuloide, otorgarse “premios” a los jueces, fiscales y funcionarios más corruptos y que se encuentran inmiscuidos en las mafias más atroces. Se piensa que algunos de esos premios deberían otorgarse en la Fiscalía encabezada por Nahaniel Murgas.

Nahaniel Murgas

En 2017 se conocía que unos años antes, finalizando la mañana del día siguiente de haber prestado declaraciones en la Fiscalía Contra la Delincuencia Organizada de Panamá, presidida por el fiscal Nahaniel Murgas, un ciudadano extranjero, que había sido previamente detenido, fue trasladado nuevamente al despacho del fiscal Murgas, donde le conferirían una medida sustitutiva de libertad, no sin antes haber sido conminado por funcionarios de la fiscalía a desembolsar una “cuota inicial”, que garantizase su puesta en libertad bajo ciertas restricciones.

El detenido fue llevado de regreso a una celda en Ancón, hasta que fuese formalizada la boleta de libertad. La espera previa al traslado se llevó a cabo en otra nauseabunda celda, dentro del edificio Avesa. Horas después llegó la libertad y volvieron por enésima vez a verificar si el procesado tenía antecedentes penales en alguna parte o algún requerimiento por Interpol. En menos de un año se comunicaron seis veces con Interpol, hasta que copias de documentos que reposaban en ficheros de la sede central de Interpol, en Lyon, Francia, permitieron verificar que el encausado no estaba bajo ninguna solicitud. Solo así logró liberarse de más “mordidas”, ya que funcionarios judiciales estaban ideando al parecer la forma de quitarle más coimas o alguna propiedad.

Pero volviendo al tema, el detenido fue sacado del recinto, caminó hasta la calle y tomó un taxi hasta su residencia, donde un conserje le prestó dinero para pagar al chofer, préstamo que luego le reembolsó. Estaba en libertad condicional y apenas comenzaba su pesadilla. Sabía al menos quiénes eran sus “verdugos”. Pese a las circunstancias, volvió a la academia de fútbol de la cual estaba encargado y que decidió mantener abierta.

Esa misma tarde acudió a las prácticas en el glorioso estadio Maracaná, donde inicialmente habían planificado detenerlo, situación que no ocurrió, por la presencia de unos 50 alumnos, provenientes principalmente de las barriadas de Barraza, Chorrillo y Plaza Amador.

Allí había comenzado su desgracia, tras fundar y mantener por casi cinco años la mejor academia de fútbol de todos los tiempos en Panamá, con entrenamientos entre 3 y 5 veces por semana, 12 entrenadores, preparación específica para porteros, psicólogo deportivo, fisioterapeuta, médico deportivo, paramédicos, quinesiólogo, entrenadores certificados por FIFA, porteros y jugadores de primera división y de la selección nacional para entrenar a los porteros y jugadores en formación.

Tenían en su staff entrenadores extranjeros (entre ellos quien fuera suplente de Bufón, el portero de la selección de Italia), un profesor de educación física y entrenadores de la selección nacional, incluso al preparador de porteros de Hernán «El Bolillo» Gómez.

Los instructores eran los mejores porteros de la liga. Ayudaron técnica y financieramente a jugadores profesionales, alumnos de escasos recursos, quienes gozaron de todo; brindaron ayuda para recuperaciones físicas en la única Clínica Deportiva de la ciudad, contribuyeron con vigilantes de Pandeportes que cuidaban el estadio y con entrenadores de la Federación, pagaron viajes al exterior para desarrollar talento nacional, medicinas, alimentación, útiles escolares, etc.

La academia también se integró e hizo una alianza con el Chorrillo FC, que esa temporada se tituló campeón. El procesado fue directivo del glorioso equipo, pero nada de eso valió para nada, ni para funcionarios de inmigración panameños, a pesar que la ley establece reconocer servicios sociales a la comunidad. La familia del encargado de la academia redobló la seguridad de su hijo y contrató a un chofer y un escolta. Después del incidente debieron ser sometidos a tratamiento profesional y medicación, para superar el triste incidente.

El encausado hizo una lista de amigos a los que acudió para solicitar ayuda y poder conversar con alguna autoridad proba de la procuraduría, vicepresidencia o presidencia de Panamá y esto fue lo que sucedió. El primero a quien intentó ubicar fue al famoso cantautor Omar Alfanno, con quien tuvo amistad hace más de 20 años. Nunca obtuvo respuesta a sus muchas comunicaciones. Otro fue el abogado Rolando Mirones, alto dirigente del partido PRD, ex funcionario del gobierno de Martín Torrijos. Quería contratarlo profesionalmente. Su hijo había sido alumno de la academia. A pesar que era vecino del procesado, nunca tuvo tiempo para atenderlo.

Álvaro Alvarado, uno de los más famosos periodistas de Panamá. Su hijo fue alumno de la academia y recibió muchísimas atenciones y apoyo para superar sus discapacidades. Le atendió la llamada una vez, quedó en avisarle para recibirlo en su oficina, sin brindarle luego respuesta. Manuel Barrera, piloto del avión presidencial y allegado del entonces presidente de la Asamblea Nacional «Popi» Varela. Su hijo fue alumno de la academia, donde recibió clases y equipamiento especial gratuito. Con su buena publicidad llegaron Los Gaitanes, pero Barrera nunca ofreció una respuesta de los Varela. Nicolás Liakopulos, heredero de la cadena Niko’s Café, directivo de la Federación Panameña de Fútbol, propietario millonario de dos hoteles 5 estrellas en Ciudad de Panamá. Nunca pudo poner en contacto al encausado con el diputado panameñista «‘Beby» Valderrama. Le negó conocerlo, a pesar que se lo había presentado en una celebración en uno de sus hoteles.

Eloy Alfaro de Alba, ex funcionario del servicio exterior, alto vocero del partido PRD y vecino del encargado de la academia. Nunca obtuvo respuesta de su clamor. En el trayecto, el enjuiciado aprendió sobre el desarrollo humano de los panameños, la xenofobia, complejos y poca colaboración de la cerrada sociedad y de algunos gobernantes, quienes poco ayudan a los demás y menos cuando se trata de víctimas de la corrupción judicial. Luego ampliaremos este relato y los resultados que tuvo el enjuiciado al contratar a Guillermina McDonald, una de las mejores abogadas de Panamá.

Caras de pesar y sorpresa se habrían manifestado, cuando jueces y secretarios de los tribunales penales de Ciudad de Panamá escucharan el testimonio del ciudadano del cual subalternos del Fiscal Nahaniel Murgas, en su despacho, se aprovecharon económicamente. La víctima, a quien hicieron ver cómo victimario, fue enjuiciado y condenado luego de pagar unos 30 mil dólares, tras lo cual fue sometido a atropellos y su causa pasó de un despacho penal a otro. La fiscalía se opuso a cualquier solicitud procesal para ponerle fin a su caso.

Un funcionario con el currículo del fiscal Nahaniel Murgas nadie creería que podría verse tentado por las fuerzas oscuras que hacen de la honestidad solo retórica, como las de sus subalternos, que tal cual se atestigua, dejan con los bolsillos vacíos a los imputados que apremian su justa libertad, justa porque en ocasiones las imputaciones son, como se dice, por delitos no cometidos.

Una vez en libertad bajo fianza en Panamá, el procesado judicial extranjero comenzó la dura tarea de reunir y pagar en breve tiempo 30 mil dólares de honorarios profesionales de la abogada Tatiana Sealy y de coimas exigidas por funcionarios de la Fiscalía Contra la Delincuencia Organizada a cargo del fiscal Nahaniel Murgas y de funcionarios del Grupo Antiextorsión y Secuestro de la DIJ.

Pidió prestado a familiares, empeñó prendas de oro que luego no pudo recuperar, se endeudó con un colegio privado, donde le impedían a su hijo realizar exámenes y acceder a su plataforma web. El encausado acumuló casi un año de deuda en electricidad; pagaba el alquiler de su apartamento con retraso; su familia comía en fondas, como se conocen comúnmente los puestos callejeros de comida; no podía mover su automóvil porque lo bloqueaban por GPS por no pagar al día y no tenían para la gasolina ni para pagar peajes en autopistas.

La familia estaba prácticamente bajo acoso de su abogada, y con la amenaza de nuevos allanamientos o experticias a las que ya les habían realizado, si no pagaban otras coimas adicionales. Funcionarios del despacho del fiscal Nahaniel Murgas contabilizaban y llevaban un control de lo “abonado”, cada lunes cuando el procesado se presentaba a firmar.

Para recibir un trato cortés y digno al ingresar al edificio Avesa, el encausado debía gratificar con generosas propinas a policías y recepcionistas que se encontraban en la entrada. Durante 6 ó 7 meses padeció un viacrucis inicial, ya que luego sufriría otras incidencias.

Fue obligado a estar más de 30 meses en un país donde no quería estar y donde no era querido. Su hijo menor de edad y el procesado debieron estar durante meses bajo tratamiento profesional y medicación con un reconocido psiquiatra, producto del daño emocional que les causaron. El simple motivo de fundar y lograr que funcionara, prácticamente como beneficencia pública una exitosa y nunca antes vista academia de fútbol en Panamá, género odios, venganzas y vilezas.

Durante seis o siete meses estuvo el procesado extranjero presentándose a firmar semanalmente en la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada, presidida por el fiscal Nahaniel Murgas, y recorriendo su despacho, donde funcionarios contabilizaban las coimas que era obligado a cancelar.

Si por alguna razón se atrasaba en los pagos, era amenazado con realizarle otro allanamiento, aparte del que previamente le habían efectuado, o también practicarle nuevas incautaciones de teléfonos, experticias forenses o con la deportación de su esposa e hijo.

Durante más de 30 meses, la familia debió pagar más de 43 mil dólares en consultas psiquiátricas especializadas, sin contar los medicamentos. Nadie les pagó el daño moral, económico y a su salud. En la experticia forense al teléfono del procesado no se encontró nada que lo incriminara en algún tipo de intento extorsivo, por el cual fue acusado. El acusador y supuesta víctima, Juan Manuel Henríquez Portuondo, yerno del hoy presidente Laurentino Cortizo, no facilitó su teléfono para demostrar si efectivamente en algún momento fue amenazado o extorsionado por SMS. De allí se desprendieron versiones muy engorrosas sobre una posible “doble vida” oculta.

El procesado y su familia no detuvieron las actividades de una academia de fútbol que operaban en el estadio Maracaná de la ciudad de Panamá, la cual atendía en ese momento aproximadamente a 50 jóvenes de alto riesgo social, provenientes de las barriadas El Chorrillo, Barraza y otras. La actitud de la familia provocó mayor hostilidad en su contra, al no ponerse de rodillas.

La corrupción se ha enquistado en el sistema judicial panameño, más que en otros de Centroamérica, algo que se agrava con el hecho que subalternos de la fiscalía antipandillas se aprovechan de imputados e investigados para meter no una, sino las dos manos en sus bolsillos, y con esto no privarlos de su libertad, lo cual no deja la mejor impresión en torno a las funciones de la fiscalía encabezada por Nahaniel Murgas.

En el inicio de su calvario, el procesado estuvo casi tres horas rindiendo declaraciones en la Fiscalía contra la Delincuencia Organizada de Panamá, a cargo del fiscal Nahaniel Murgas. El meollo del asunto fue que una academia de fútbol, legalmente constituida y registrada, celebró un contrato con el centro deportivo Gol de Oro, donde uno de los socios es el comerciante Juan Manuel Henríquez Portuondo, yerno de Laurentino Cortizo, y también, entre otros socios, Pedro Boyd, representante de la marca Nike en Panamá.

El posteriormente encausado no tenía cualidad alguna en dicha empresa, por no ser socio, accionista, representante o empleado. El presidente de la empresa, residente en Miami, celebró un contrato con Gol de Oro y esta última, de manera unilateral, decidió aumentarlo al doble. Sin embargo, y a pesar del inconsulto aumento, la academia de fútbol, perteneciente al suegro del procesado, pagó casi todo el monto.

El problema se presentó con el saldo final. Henríquez Portuondo reclamaba más de 2 mil dólares, aunque en las cuentas de la academia que celebró el contrato con Gol de Oro, la deuda era de sólo 1 mil. Desde ese momento el procesado fue amenazado, asediado e insultado por vía telefónica, cuando se negó a pagar en esas condiciones. Le colocaron fecha y le juraron que si no cumplía con el pago establecido lo lamentaría. Fue entonces cuando allanaron el apartamento donde el procesado residía.

El contrato original fue consignado ante un tribunal, pero ni éste ni la fiscalía lo valoraron. El procesado era acusado por una supuesta extorsión, de la cual, por el contrario, era quizás víctima. El encausado, a quien juraron “acabar”, fue embestido por el avasallador poder de Laurentino “Nito” Cortizo.

Al procesado también trataron de imputarlo por unas supuestas “amenazas de muerte” que nunca realizó. Para los acusadores no importaba el daño psicológico y la ruptura familiar causada. La noche luego de su declaración fue regresado a dormir en la sede de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) en Ancón.

El fiscal consideraría si era viable concederle un beneficio cautelar procesal, para el cual funcionarios de la fiscalía le habían pedido una “cuota inicial” en coimas. No le permitieron ni cambiarse la ropa, pese a que personas acusadas de homicidio, corrupción o narcotráfico, llegaban vestidos de saco.

A muchos les colocan país por cárcel, pero en el caso de ese procesado fue ciudad por cárcel. Mientras que los delincuentes más peligrosos se presentaban mensualmente en el tribunal, el investigado fue obligado a hacerlo semanalmente. Todo producto de un caso en donde la corrupción judicial jugó un papel importante.

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Panamá

Oficial de la Policía Nacional de Panamá protagonizó altercado con vecinos al intentar ingresar a una propiedad privada sin una orden judicial

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Un funcionario de la Policía Nacional de Panamá protagonizó un altercado con varios ciudadanos, que fue registrado en un video que se ha hecho viral en las redes sociales.

El funcionario, quien fue identificado como el oficial Betancourt, intentó ingresar con arma en mano a una propiedad privada en Calle Central, mientras discutía con residentes de la zona, generándose una tensa discusión.

 

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Panamá

Futbolista Adonis Villanueva falleció tras ser intervenido por isquemia cerebral luego de entrenamientos con el Club Deportivo del Este

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El jugador del Club Deportivo del Este del fútbol panameño Adonis Villanueva falleció el lunes 22 de noviembre tras sufrir una isquemia cerebral en días pasados, informó el club en sus redes sociales.

«Gracias por tantas alegrías, Te extrañaremos, mago», posteó el club panameño en sus redes sociales, luego de informar del fallecimiento del jugador, de 27 años, informó EFE.

En la esquela mostrada, el Club destacó sus «más sinceras condolencias a sus familiares y amigos ante esta inesperada partida».

Juan Pablo Serrano, directivo del club panameño, en unas declaraciones a los medios panameño señaló que Villanueva comenzó a sentir síntomas de isquemia, cuando descansaba en su casa.

En medios locales, se informó también que Villanueva fue intervenido quirúrgicamente producto de la isquemia, el pasado jueves.

«Él estuvo entrenando con el equipo normalmente, ya cuando estaba en casa, comenzó a sentirse mal», precisó Serrano a Tv-Max canal 9.

Otros clubes de la liga panameña así como la Federación Panameña de Fútbol (Fepafut) lamentaron el fallecimiento del jugador.

Villanueva actualmente jugaba para el Club Deportivo del Este, pero en su carrera militó en clubes como Río Abajo, Chepo F.C., Sporting San Miguelito y Alianza F.C.

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