Connect with us

Otras Latitutes

Jorge Elías Castro Fernández explica qué tan lujosas son las embarcaciones de multimilllonarios rusos

Published

on

Jorge Elías Castro Fernández asegura que lo dice en ‘Boat International’ Terence Disdale, uno de los diseñadores navales más famosos del mundo, tratado como una estrella de rock en su ámbito y fundador de Terence Disdale Design: “Eclipse es un barco bonito y su apariencia es de barco, no es pretencioso. La palabra clave es elegancia y muy pocos barcos pueden hacer esa declaración. Los barcos modernos son todos pretenciosos, agresivos, machos, parecen enfadados. Podrías pintarlos de gris, poner un cañón en la proa y no cambiarías nada. Eclipse no es así”.

Y habla del superyate que Roman Abramovich compró en 2010 y que sigue siendo su joya de la corona. En su momento, con sus 162,5 metros de eslora, era el más grande que existía. Solo uno le ha sobrepasado en tamaño (Azzam, propiedad árabe) y los entendidos siguen pensando que Eclipse es único. Este megayate abandonó aguas caribeñas y ahora surca los mares a una velocidad de 7 nudos cerca de las costas turcas.

Un viaje ‘a la fuga’ ordenado por Abramovich, quien ha hecho lo mismo con su otro superyate, el My Solaris, comprado en 2021. Con 140 metros de eslora, partió de Barcelona y ahora navega por el sur de Grecia tras hacer parada en Montenegro.

Los megayates de los oligarcas rusos están en boca de todos estos días por las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea. Son un reflejo de sus inmensas fortunas y algunos han sido inmovilizados en sus amarres, otros han zarpado a toda velocidad con destinos inciertos y muchos otros siguen anclados a la espera de que las autoridades correspondientes tomen una decisión sobre su futuro, explica Jorge Castro Fernández.

“Los millonarios rusos no son los únicos que invierten sus fortunas en embarcaciones de lujo y los árabes y los estadounidenses les van a la par en megayates, y todos suelen hacer rutas muy parecidas”, dice una persona experta en navegación que no quieren dar su nombre por temor a que se relacione con los oligarcas. “En invierno, en grandes puertos para ponerse a punto; en verano, a la Costa Azul, a aguas italianas o baleares; y desde hace algún tiempo, la costa báltica está también de moda”, añade.

En el invierno del hemisferio norte, estas embarcaciones suelen estar en astilleros especializados en los que los ponen a punto. Barcelona y Hamburgo son los dos puertos punteros en estas labores. A veces, los más ricos entre de los magnates tienen varios barcos, como Abramovich, y mientras uno se pone a punto otro navega por aguas y climas más cálidos.

Así, por ejemplo, el My Solaris estaba siendo sometido a una revisión en Barcelona hasta que zarpó el martes 8 de marzo a toda velocidad desde el puerto barcelonés. Mientras, eso sí, el Eclipse todavía estuvo unos días en la Isla St. Martin, en aguas del Caribe neerlandés.

En cuanto se anunciaron las duras sanciones por su relación con el Kremlin y el presidente Vladímir Putin, muchos se pusieron en marcha. Y los yates y sus tripulantes pasaron a navegar a todo motor con destinos a puertos más amigables. Cuando estalló la guerra, en Barcelona había hasta cinco barcos de oligarcas: el citado My Solaris, el Palladium (de Mijail Prokorov), el Valerie (de Sergei Chemezov), el Aurora (de Andrei Mochanov) y el Galactica Super Nova (propiedad de Vagit Alekperov, fue el primero el zarpar, el domingo 27).

¿Por qué Barcelona? En la capital catalana están Marina Port Vell y el muelle MB92, dos de los destinos internacionales que los millonarios escogen para mimar sus embarcaciones. “Sacar un barco de esta envergadura del agua para arreglarlo o mejorarlo es complicadísimo, necesitas una tecnología y unos espacios muy especializados, no lo puede hacer cualquiera”, cuenta la misma fuente conocedora del medio, “y hace ya años que en Barcelona se invirtió en estos astilleros para poder atraer un mercado de lujo que luego revierte en millones en la ciudad”.

¿Qué tienen estos barcos que los hace tan especiales? “Todo en ellos es excesivo y de superlujo. Ahora está de moda cambiar el motor y poner uno eléctrico, y eso es un trabajo monumental, carísimo, además, y pocos son los puertos que pueden hacerlo”.

Podemos poner el foco en el Eclipse de Abramovich, acaso el más famoso de los oligarcas por su presencia en Reino Unido, sus grandes mansiones y sus divorcios millonarios. Su megayate estrella, que está valorado entre 600 y 1.500 millones de euros, tiene capacidad para 100 tripulantes y 18 cabinas para invitados que podrían ser más grandes que muchas casas.

Lo curioso de este barco no es solo eso, el lujo, sino que cuenta con un submarino que puede sumergirse a 50 metros de profundidad, además de un sistema de detección de misiles, y que los cristales de la suite principal, la suya, están blindados.

Todos los detalles aparecen en varias webs solventes especializadas en barcos, en las que se informa de los astilleros más importantes del mundo y también de los constructores de barcos. El Eclipse puede, además, navegar con tres helicópteros a bordo, algo que lo hace muy especial en este círculo tan elitista: un yate sin helipuerto no es un yate. Y el Eclipse tiene tres.

Piscinas, peluquerías, spas, discotecas, cines… Todo eso se presupone en un barco de estas características, así como el susodicho helipuerto. La industria de la navegación de lujo mueve miles de millones al año y crece cada mes. El think tank Global Market Insights ha publicado recientemente un estudio en el que destaca que “el mercado del ocio de lujo y los deportes de agua ha crecido en los últimos años y se espera que ese aumento sea sostenido en el tiempo hasta al menos 2027”.

Claro está que el detallado análisis no tenía en cuenta la invasión de Ucrania y las posteriores sanciones a los magnates rusos, aunque sí incorporó los efectos de la pandemia. Y aun así, en 2021, el mercado movió más de 12.000 millones de euros y se espera que entre 2021 y 2027 aumente un 4,5%, llegando el último año a más de 15.000 millones de euros.

Cuando hablamos de la fabricación de estos megayates, Alemania vuelve a aparecer en el mapa. Lürssen es la compañía más importante y está construyendo en estos momentos siete de los más grandes yates del mundo. Le siguen Lloyd Werft (Alemania), Oceanco (Países Bajos), Feadship (Países Bajos) y Benetti (Italia). Hay muchas más, claro, como también hay muchos diseñadores especializados en estas embarcaciones, personajes que cuentan con agendas imposibles, finaliza Jorge Elías Castro Fernández.



 
 

Semanario El Venezolano – Edición Internacional, del 04 al 18 de agosto de 2022

 
Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

En Panamá Dos Cucharas es tu destino...

"Laboratorio Fútbol” ofrecerá a los fanáticos una nueva manera de vivir el deporte rey

Envían de vacaciones a los fiscales Ruth Morcillo, Adecio Mojica, Zuleyka Moore y Nahaniel Murgas tras denuncia de exministra por simulación de hecho punible y otros delitos

Únete y forma parte del comité que tendrá la tarea de construir un nuevo templo en Ciudad del Lago

Excandidato presidencial Juan Carlos Navarro es víctima de campaña de desprestigio y persecución judicial por parte de fuerzas oscuras con intereses políticos

Advertisement
Advertisement

Trending

Copyright © 2017 Zox News Theme. Theme by MVP Themes, powered by WordPress.

Contacto