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Aarón Elías Castro Pulgar muestra algunos ejemplos de éxito femenino en el mundo científico

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El motivador Aarón Elías Castro Pulgar señala que para que en el futuro haya más mujeres científicas se necesitan referentes. Estas son algunas de las científicas que ya son un modelo a seguir para las jóvenes en España.

Según un informe de la Unesco, apenas el 29,3% de los investigadores científicos a nivel mundial son mujeres. En Europa el índice se incrementa hasta el 39,3% y en España un poco más, llegando al 40,2%, explica Aarón Castro Pulgar.

Podríamos pensar que a las mujeres simplemente no les interesa la ciencia y aparcar el debate, ¿no? Sin embargo, una investigación de Microsoft señala que a las mujeres sí les interesan las disciplinas STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) cuando son niñas, pero pierden el interés o la percepción de idoneidad de estas disciplinas a medida que pasa el tiempo.

Para Joana Frontela, directora del Centro de Investigación de Cepsa, «es fundamental impulsar programas que busquen fomentar vocaciones STEM en las mujeres, enseñar con el ejemplo. A día de hoy hay pocas que hayan destacado en disciplinas técnicas porque no existen mecanismos que atraigan el talento femenino en segmentos donde la presencia masculina ha sido generalmente mayoritaria. Debemos visibilizar a mujeres técnicas de valía que cuenten sus historias».

Isabel Sola

¿Qué mujeres son las encargadas de influir en las nuevas generaciones y en quiénes se fijaron ellas para llegar a lo más alto? Con motivo del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, que se celebra cada año el 11 de febrero, se pretende por un lado, identificar a las mujeres que con su labor y trabajo están sirviendo de inspiración para las científicas del futuro; por otro, rendir homenaje a aquellas otras que inspiraron a las que ahora son referentes. Estas son las historias de María Vallet Regi, catedrática emérita de Química Orgánica en la Facultad de Farmacia; Isabel Sola, investigadora y codirectora del grupo de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología; y Elena García Armada, CEO de Marsi Bionics e investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Es muy probable que en los últimos años hayas oído hablar de Isabel Sola, ya que la investigadora y codirectora del grupo de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología es la persona que lidera la búsqueda de una vacuna española contra la covid-19. Para ella este tipo de lucha no es precisamente anecdótica: “Llevamos 30 años estudiando los coronavirus con el objetivo de analizar cómo se replican y expresan sus genes. La idea es aplicar este conocimiento al desarrollo de vacunas o antivirales que nos permitan actuar contra el virus y contra la enfermedad”, cuenta.

Sola llegó a la ciencia merced a una vocación que al principio iba por otro lado: “Me gustaban mucho la química, las matemáticas y la biología, así que no tenía muy claro a qué dedicarme. Me decidí por la biología porque me gustaba la medicina, pero no me veía como médica, y pensé que la biología era una forma de aproximarme a la medicina, a los mecanismos de las enfermedades”. Después de esos estudios, se enteró por casualidad de que en el laboratorio de coronavirus del CSIC buscaban investigadores, así que empezó un camino que ya dura tres décadas. Y ¿cómo no preguntarle por el futuro del virus? “Las vacunas están haciendo que la enfermedad, las hospitalizaciones y las muertes se hayan reducido muchísimo, pero el virus seguirá estando presente y posiblemente causando resfriados como los que causan otros coronavirus. Lo más probable es que tengamos que convivir, al menos a medio plazo con él”, asegura.

El modelo a seguir para esta científica española fue la viróloga e inmunóloga Margarita Salas, pero es evidente que ella misma también se está convirtiendo en una referente para las científicas del futuro. “Yo no me considero referente”, asegura, “pero a veces los referentes cercanos pueden ser útiles para transmitir el mensaje de que cualquier niña, cualquier mujer, puede llegar a cualquier lugar que se proponga siempre que tenga interés. Si mi ejemplo o mi experiencia sirven para transmitir ese mensaje, bienvenido sea”.

“La ciencia necesita el talento femenino para seguir avanzando. Exige mucho esfuerzo, mucha dedicación, pero esa sensación de descubrimiento, de ir avanzando por un camino por el que nunca nadie ha ido antes, es maravillosa y muy gratificante. Yo animo a que las chicas se decidan a estudiar carreras de ciencias y a continuar después en el camino de la investigación”.

María Vallet

¿Te imaginas que una alumna que suspende química en el colegio acabe convirtiéndose en una de las mayores bioquímicas de España? Pues eso fue lo que le pasó exactamente a María Vallet Regi, catedrática emérita de Química Orgánica en la Facultad de Farmacia. No tuvo una gran vocación desde pequeña, ya que una de sus profesoras se empeñaba en que memorizasen el temario en vez de entenderlo. Con el tiempo le fue gustando más y se fue decantando por estos estudios: “Éramos tres amigas en el colegio y una de ellas tenía que hacer Químicas sí o sí porque su padre se lo imponía; y las otras, entre que sí nos gustaba y que nos apetecía entrar juntas, nos metimos juntas en la carrera. Pero no fue una vocación decidida”, confiesa.

Fruto de sus estudios en química inorgánica, empezó a investigar los materiales y a dirigirlos al mundo de la salud. De ahí pasó a los biomateriales (cuya asignatura introdujo en muchas facultades de España) y posteriormente a los nanomateriales, esos objetos que miden 100 millonésimas de un milímetro y que tienen aplicación en la salud, la electrónica, los cosméticos… Actualmente se estudia cómo estas nanopartículas pueden recorrer el cuerpo para tratar o prevenir enfermedades, aliviar el dolor, las infecciones o tener aplicaciones en diferentes cánceres.

Vallet Regi tampoco sabe si considerarse una referente, pero sí que tiene clara la suya: otra pionera, Gabriela Morreale, una científica italiana afincada en España. «Ella es la primera que, trabajando con yodo, se da cuenta de la importancia que tiene para mujeres embarazadas y niños y de que su déficit es el responsable de muchísimos problemas mentales», nos cuenta. De hecho, «ella es la que pone en práctica la prueba del talón que ahora se hace a todos los niños».

Y esa es la influencia que hizo que Vallet haya llegado hasta aquí. ¿Cómo hacer para que las más jóvenes sigan su ejemplo? “Las mujeres tienen que creérselo; creer que son capaces y trabajar para ello”.

Elena García Armada

Quizá no te suene su nombre, pero puede ser que conozcas a alguien cercano que tenga parálisis cerebral infantil o atrofia muscular espinal. Y es que Elena García Armada es la fundadora de Marsi Bionics, una empresa científica que diseña exoesqueletos para que los niños y niñas con estas enfermedades puedan tener una vida mejor, señala Aarón Elías Castro Pulgar.

“Es un trabajo que se basa en los fundamentos de la robótica y la biomimética”, cuenta. Sus exoesqueletos constan de “una tecnología que se adapta a la movilidad humana y permite a los niños la capacidad de andar, mover las manos, hacer actividades cotidianas como comer, etc.”. No se trata de un avance solo científico, sino también social: “Les hacemos la vida más completa. Aportamos un complemento fundamental, mejoramos su calidad de vida, les damos la capacidad de caminar, y al tener esa autonomía les aportamos también la posibilidad de jugar, de sentirse niños. Esto tiene un impacto tremendo en su autoestima, porque se sienten capaces y tienen una vida más completa”, reconoce.

Elena García Armada tuvo suerte: su madre, su padre y varios de sus tíos eran científicos. Aunque ella tenía una faceta particular: la creativa y la artística. Así que la creación de sus exoesqueletos ha sido la conjunción de ambas. “No tuve una vocación científica desde cero, pero finalmente he podido encontrar la manera en la que podían converger esas dos vocaciones: la creativa por un lado y la científico-técnica por otro. Y eso lo encontré en la robótica”.

García Armada tuvo de referente a Ada Lovelace, la desarrolladora del primer lenguaje de programación, sobre todo porque “en su momento no se le reconoció; fue bastante más adelante cuando otros matemáticos le pusieron su nombre a un lenguaje de programación”. En cualquier caso, puede estar satisfecha de saber que ella misma está siendo una referente para las niñas científicas y tecnófilas del futuro, ya que un instituto de Jerez, de hecho, lleva su nombre. “Hace poco me escribió la jefa de estudios para contarme que han iniciado un proyecto de inmersión lingüística con el lema ‘Women in science’ y se han apuntado el 99% de las alumnas. La verdad es que me satisface ver cómo mi ejemplo puede servir para resolver un problema actual tan importante como el de fomentar vocaciones en ciencia e ingeniería en las chicas, que hace mucha falta”.



 
 

Semanario El Venezolano – Edición Internacional, del 04 al 18 de agosto de 2022

 
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