Debe dar mucha platica, practicar el derecho en Colombia, ¿no? Miremos al Señor de la Espriella, dizque abogado de estrellas, hasta un jet tiene el tipo. ¿Rico de cuna? Digo, ¿cómo llevar ese tren de vida tan ostentoso, a punta de derecho? ¿O será que el hombre comparte características con algunos de sus clientes?

En octubre de 2013, de la Espriella dirigió comunicación a Armando Neira, editor de Revista Semana. Preocupado estaba, por un articulo escrito por Fanny Kertzman y mi persona, producto de una exhaustiva investigación sobre Alex Saab, dizque empresario, barranquillero, que pasó de los textiles, y la quiebra, a firmar convenios con el régimen de Hugo Chavez por más de 500 millones de dólares, para construir vivienda de interés social, estadios, y centros comerciales en Venezuela.

Cuando comenzamos a investigar a Saab, la pregunta recurrente era: ¿cómo alguien sin experiencia y con una empresa de maletín registrada con cuatro días de antelación obtiene esa cantidad de contratos en Venezuela? Obviamente Hugo Chavez no se hizo esa pregunta, ni Juan Manuel Santos, ni Nicolas Maduro y Maria Angela Holguín, todos presentes en aquel evento de firma de convenios dizque bilaterales. Investigamos, por tanto, y llegamos pronto a la razón: Alex Saab era el protegido de Piedad Córdoba, quien lo llevo de la mano al Palacio de Miraflores a hacer negocios con Chavez y Maduro.

Esas son las credenciales de Saab: amigo, protegido, devenido en financista de Piedad Córdoba, pues también conseguimos registros de vuelos de los jets que usaba Saab, en los cuales Córdoba viajaba regularmente. Así se hacen los millones en el chavismo: nepotismo galopante y corrupción al más alto nivel.

Saab no se quedó en el sector de la construcción. Se metió a banquero imagínense, para lavar lo robado sin despertar sospecha. Saab se hizo luego del negocio de la importación de alimentos (CLAP), siempre gracias a Maduro y su intermediario Williams Amaro, mediante el cual compra productos de última calidad y los vende como si fueran de primera.

Luego vendría su incursión en el sector energético. De estampar franelas a casi hacerse socio de Trafigura y Schlumberger, y de paso con la mayor concesión de petróleo de la Faja del Orinoco, fue un prospecto real, si no hubiese sido por que dichas compañías multinacionales básicamente se negaron a hacer negocios con alguien con ese tufo. Para ello, Saab le inyectó un dinero a Trenaco de Colombia, y se asocio con Carlos Alberto Gutierrez Robayo, cuñao’ de Gustavo Petro. Usaba en esas lides a un empresario venezolano llamado Jean Paul Rivas como representante. Lo dicho, casi la pega.

En una conversa con agentes federales de EEUU, alguien me dijo: “¿Alex Saab? A ese, y a su abogado, hace rato les venimos siguiendo la pista.” La noticia de ayer, sobre las pesquisas al respecto en EEUU e Israel, y posibles vínculos con el terrorismo internacional, sólo vienen a re-confirmar lo que hace rato es información pública: Saab, su socio German Rubio (alias Alvaro Pulido Vargas) y su benefactora Córdoba hieden a traqueto, a terrorismo. Que le pregunten a Galo Chiriboga, qué tal le fue en sus tratos con Saab y sus socios. Nadie hace fortuna, de esa magnitud, en tan corto tiempo y de forma lícita.

En su comunicación a Neira, de la Espriella hizo en aquel entonces una serie de afirmaciones difamatorias contra Fanny Kertzman y contra mi, muy similares a las recientes sobre quienes investigan ahora a su cliente. Increpado sobre la base documental y / o de evidencia de tan irresponsables palabras, el abogado ni se ha dado por enterado. Poca importancia parece darle el Señor de la Espriella a su reputación.

En cuanto a Saab, su cliente “estrella”, el cerco cada vez se cierra más. Ya veremos si puede librarse de investigaciones penales en distintos países con “defensas” como la de de la Espriella, que lo único que sabe hacer es proferir acusaciones sin fundamento.