Dídac Vila, en pugna con Antoñito, durante el partido en el José Zorrilla. R. GarcíaEFE

Un gol de libre directo de Verde frustra el posible liderato de los blanquiazules, que se habían adelantado con un golazo de Borja Iglesias

El Valladolid le quitó el sueño del liderato al Espanyol casi en el último momento. Un medido disparo de falta de Verde significó el 1-1 para los de Sergio, su primer tanto para los blanquivioletas y le restó el enorme valor que, hasta entonces, había tenido el golazo que había marcado Borja Iglesias en la primera mitad y que, durante más de una hora, colocó al conjunto de Rubi en lo más alto de la tabla. [Narración y estadísticas (1-1)]

Fue un duelo intenso. Los locales ya demostraron el pasado domingo su potencial imponiéndose a un Betis que fue capaz de golear al Milan en San Siro. Sergio aparcó su pasado en blanquiazul para plantar un equipo tremendamente aguerrido sobre el terreno de juego, dispuesto a morder y a apretar a su rival muy cerca de su área. Un panorama que le permitiría tener las primeras ocasiones claras, lastradas en su caso por su falta de puntería.

El Espanyol, poco a poco, logró sacudirse de encima esa asfixiante presión del rival para hacerse con el control del balón y dictar el ritmo del partido. Esa es la gran máxima de Rubi: su equipo debe ser protagonista. Y en gran parte, sus jugadores están haciendo quedar muy mal a un Quique Sánchez Flores que llegó a decir el año pasado que la plantilla no daba para más. Se han marchado dos jugadores otrora tan vitales como Gerard Moreno y Aarón Martín, pero Dídac, en la banda izquierda de la defensa, y, sobre todo, Borja Iglesias, en la punta de ataque, están demostrando que no tienen nada que envidiar a sus predecesores.

Melendo, novedad

El rendimiento del delantero, el fichaje más caro de la historia del Espanyol, está siendo excelente. Ya lleva cinco goles, tres de ellos en los dos últimos partidos, y su trabajo en funciones ofensivas es absolutamente vital para un equipo que está dando a sus aficionados muchos motivos para soñar con firmar una temporada para enmarcar. El tanto que marcó ante el Valladolid, un zapatazo tremendo desde fuera del área ante el que nada pudo hacer Masip, vino precedido de una gran recuperación de un Melendo que se había convertido en una de las novedades en el once periquito. El canterano, además, estuvo entre los más entonados de su equipo.

El gol envalentonó al Espanyol. Hasta tal punto, que los blanquiazules rondaron con mucha insistencia el área rival para conseguir un segundo tanto que habría despejado claramente el camino hacia el triunfo. Masip tuvo que hacer horas extra. Sobre todo, ante un remate bombeado de Hernán que le obligó a tirar de reflejos para evitar que el balón terminara besando la red. El Valladolid, al límite del descanso, recuperó en parte sus mejores sensaciones y amenazó los dominios de un Diego López que vería con alivio como un tiro lejano de Alcaraz salía casi rozando el marco de su portería y que rechazaría poco después con seguridad un remate forzado de Toni Villa para mantener la ventaja de los suyos en el marcador.

Gran ocasión de Alcaraz

El Valladolid, lejos de tirar la toalla, saltó al terreno de juego para afrontar la segunda parte claramente envalentonado por su reacción en las postrimerías de la primera mitad. El equipo de Sergio recuperó el planteamiento inicial para tratar de ahogar la salida de su rival y arrebatarle el protagonismo que había logrado tener a lo largo de los primeros 45 minutos. Los de Rubi, de nuevo, necesitaron tirar de paciencia para alejar el balón todo lo que fuera posible de su área, buscar un poco de aire y cambiar las tornas. Los locales, mientras, desaprovecharían su ataque más claro, con superioridad manifiesta y un rival tumbado en el césped. Alcaraz ni siquiera encontró portería.

Al Espanyol le tocó apretar los dientes, fajarse en defensa y tratar de buscar la sentencia con la que durante tanto tiempo fue su arma favorita: el contraataque. Sobre todo, con un Valladolid en el que Sergio se jugó el todo por el todo apostando por colocar más madera en la delantera. Hasta tal punto, que Rubi tuvo que buscar su versión más práctica hasta el momento. La idea era pelear por el sueño del liderato hasta el final. Un gran lanzamiento de Verde, en el añadido, no obstante, obligó a los periquitos a despertarse cuando ya casi lo acariciaban con los dedos.